lunes, 30 de octubre de 2017

04 - EL FIN DEL SILENCIO TRAS EL ANUNCIO DEL NACIMIENTO




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MENSAJE DOMINGO 28/02/2016


Por el Hno. Gabriel.-


Continuando con la temática del estudio de los evangelios a fin de abordar “La vida y obra del Señor Jesús” en la tierra, habiendo considerado la enseñanza desde el principio con los primeros versículos del libro de Juan, continuado con el marco histórico de la época y con el libro generacional de Jesús para demostrar su ascendencia real, hoy me toca meditar respecto de los anuncios y nacimientos tanto de Juan el mensajero profetizado como de Jesús el Mesías esperado. Tales acontecimientos solo se registran en el evangelio escrito por Lucas quien fue el único de los cuatro escritores que se tomo el trabajo de reportar con precisión todos estos hechos desde el principio.

¿Quien fue Lucas?
Lucas, al igual que Juan, es tan solo el escritor del evangelio, ya que como en meditaciones anteriores hemos mencionado, la autoría de toda la escritura es propia del Espíritu Santo quien inspiro a los hombres que Dios escogió para redactar dichos documentos (2°Ti 3:16).
Si bien Lucas no se identifica como el escritor directo del evangelio (él no se menciona así mismo como el escritor), dicho trabajo se le atribuye a él por la forma en la que conjuga los verbos en primera persona (con el pronombre plural “nosotros, nos”) al momento de relatar los sucesos en el libro de “Los Hechos” (Hch 16:17, 20:6, 13 y 14, 21:7, 10, 12, 16 y 18, 28:11, 15)
No se cuenta con datos de Lucas en las escrituras, es muy escasa la información que hay de él, de hecho Pablo lo menciona como su colaborador solo en tres de sus cartas (Colosenses, 2°Timoteo y Filemón) y también como “el médico amado”. De acuerdo a la salutación final de la carta a los Colosenses (Col 4:7-18) se concluye que Lucas era de origen gentil, ya que allí no se lo identifica dentro del grupo de los colaboradores que pertenecían a la circuncisión. Tampoco hay datos precisos respecto del año en que se escribió dicho evangelio, pero se calcula que  fue entre el año 60 y 61 dC posterior a los evangelios de Mateo y Marcos (se estima que Lucas pudo haber recurrido al evangelio de Marcos como fuente de información).

Preludio
A diferencia de los otros evangelios, Lucas comienza el relato del evangelio tomando como punto de inicio el anuncio del nacimiento de Juan “El Bautista”, quien sería el mensajero profetizado que iría delante del Mesías preparando su camino para su posterior recibimiento. Pero… ¿Por qué comenzar el relato del evangelio de Cristo desde este punto histórico? ¿Por qué no comenzar directamente el evangelio del Señor Jesús con el relato de su nacimiento? ¿Es acaso importante el anuncio del nacimiento de Juan? ¿Significa algo específico? ¿Cuál es el punto aquí?...
La respuesta a las últimas preguntas es ¡SI! El relato del nacimiento de Juan tiene un significado específico dentro del marco histórico de la manifestación del Mesías. Hemos de saber que desde la última vez que Dios hablo al pueblo judío por medio del los profetas, y particularmente por medio de Malaquías quien es el último profeta del antiguo testamento, desde estas últimas palabras de Dios a Malaquías hasta el anuncio del nacimiento de Juan pasaron aproximadamente unos 430 años. O sea que, tenemos un extenso tiempo de silencio y de ausencia de palabra divina por parte de Dios hacia su pueblo. No hubo comunicación entre Dios y los hombres durante cuatro siglos y medio (generaciones enteras pasaron anhelando escuchar alguna palabra departe de Dios pero murieron en este periodo de silencio Divino). Si bien en todo este tiempo, el cual se denomina periodo inter-testamentario, sucedieron muchos hechos históricos de relevancia, entre los cuales se registran el levantamiento, disolución y caída del imperio Griego (Alejandro Magno), la conocida y polémica revuelta de los Macabeos tras la temporal independencia de los judíos del dominio de Antíoco Epifanes (Sirio) (de ahí nace la conocida fiesta de Hanukkah o Dedicación que se conmemora hasta el día de hoy), el surgimiento del reino asmoneo, la formación de las sectas de los fariseos y saduceos, el levantamiento del imperio Romano. Pasaron tantas cosas, pero en lo que se refiere a manifestación de Dios a su pueblo no hubo absolutamente ninguna.
La intensión de Lucas al iniciar el relato del evangelio desde el anuncio del nacimiento de Juan es mostrar que aquel tiempo de silencio de cuatrocientos años que Dios había guardado para con su pueblo había llegado a su fin. Después de más de cuatro siglos de misterio e incertidumbre Dios nuevamente volvía a comunicarse con su pueblo, nuevamente había palabra de Dios para ellos, nuevamente una manifestación de Dios para los hombres – ¿se lo imaginan? ¡Qué alegría más sublime debe haber sido para ellos! Después de tanto tiempo nuevamente Dios se comunicaba con ellos –

Lucas 1
21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario.
22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo (Dios se había manifestado nuevamente pero aun el pueblo no podía comprender de lo que esto se trataba).
23 Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.

Entonces, la respuesta al porque Lucas comienza su relato con el anuncio del nacimiento de Juan es para mostrar; primero que el silencio de Dios había llegado a su fin y segundo demostrar también la conexión directa que hay entre la ultima profecía del libro de Malaquías y el cumplimiento de esta a partir del anuncio del nacimiento de Juan el bautista.

Malaquías 4
5 He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Lucas 1
11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre (similar al voto nazareo a excepción del pelo largo, ejemplos; Sansón, Samuel, Jeremías, etc.)
16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.
17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Vaya conexión que hay entre el final del último libro del antiguo testamento (Malaquías) y el principio de uno de los primeros libros del nuevo testamento (evangelio escrito por Lucas). Es como si el evangelio de Lucas fuera la continuación directa del último libro del antiguo testamento, desde la última vez que Dios hablo en el antiguo testamento hasta la primera vez que retomó la comunicación en el nuevo testamento. O sea, el antiguo testamento finaliza anunciando la venida del mensajero que Dios enviaría delante del Mesías, y el nuevo testamento inicia anunciando el nacimiento de ese mensajero prometido. Y si el mensajero había llegado entonces el Mesías sería prontamente manifestado. Esto es lo que Lucas intenta demostrar con el relato del nacimiento de Juan antes que el de Jesús, no se trata de una cuestión jerárquica de nacimientos como si el de Juan fuera más importante que el de Jesús, sino se trata de una cuestión de orden cronológico y profético.

Para Lucas el principio del relato del evangelio comienza desde el día que Dios volvió a hablar a su pueblo Israel.
Lucas 1
3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen (desde la primera palabra de Dios en el nuevo testamento), escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,
4  para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

El año de los nacimientos
Pero además de esto, el cual se considera el preludio al nacimiento del Mesías, lo que nos aporta el rico y abundante relato del evangelio de Lucas con el anuncio del nacimiento de Juan, es poder establecer con precisión el tiempo del nacimiento del Mesías, no en lo que a fecha y hora se refiere (porque son datos muy especulativos) pero si en lo que a mes y año respecta. Cosa que para la mayoría de la humanidad es algo confuso por causa de las religiones, las cuales han distorsionado intencionalmente esta fecha para lucrar y engañar a las personas por medio de ella (¿25 de diciembre? ¿Y esa fecha de donde salió? ¿Si Jesús no nació el 25 de diciembre, entonces el nacimiento de quien se está celebrando ese día?).

Hablar de fechas y años nos lleva a considerar como cosa primera si el “año uno” actual con el que se datan los hechos de la historia universal (aC y dC) está bien determinado o no. La respuesta es; NO, el actual año uno con el que se datan los sucesos de la historia universal está mal calculado.

Este error se arrastra desde el siglo VI (525 dC) de la era cristiana, donde un cura católico (Dionisio el Exiguo) al momento de establecer un sistema para numerar los años y determinar la fecha de la pascua hizo mal los cálculos, porque tomo como parámetro la línea de los emperadores romanos y el surgimiento de Roma y no las Escrituras. Este cura omitió descuidadamente un período de aproximadamente 4 años. Este error y muchos otros comenzaron a corregirse posterior al siglo XVI. Y para no rehacer todo el fechado completo de toda la documentación histórica, prefirieron correr el nacimiento de Jesús en el calendario de la era cristiana. De este modo, según el cálculo de ellos, Jesús nació el 4 aC -¿raro verdad?-. Todos estos datos están certificados teniendo en cuenta la línea de tiempo ofrecida por las Escrituras. Esto implica que los historiadores seculares están diferidos casi unos dos o tres años de estos sucesos debido al uso de calendarios imperfectos (Juliano y posteriormente el Gregoriano). De esta manera, según los calendarios actuales, los anuncios y nacimientos de Juan y Jesús ocurrieron entre los años 5 y 4 aC.

El mes del nacimiento
Lucas 1
5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elizabet.
8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase,
9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.

De acuerdo al primer libro de Crónicas (1°Cr 24:1-19), mil años antes del nacimiento de Jesús, el rey David antes de morir, había establecido un orden anual en el servicio sacerdotal para que todos los descendientes de Aarón tuvieran participación a lo largo del año en el servicio sacerdotal. En aquel entonces se establecieron 24 órdenes, o sea, dos por cada mes, 16 para el linaje de Eleazar y 8 para el linaje de Itamar, ambos hijos de Aarón. Cada orden ministraba medio mes lunar correspondiente al año del calendario judío. Recordamos que los judíos usaban un calendario lunar de 354 días con doce meses lunares alternando meses de 29 días a los de 30 días, esto se debe a que el giro de la luna alrededor de la tierra tiene un término de 29 días y 12 hs, o sea, 29 días y medio, por esta razón los meces del calendario lunar alternaban entre meces de 29 y 30 días.
Con estos datos podemos reconstruir el calendario Lunar y hacer una equivalencia con el calendario solar utilizado actualmente a fin de determinar la repartición de los servicios sacerdotales a lo largo del año. Determinando el mes de servicio de Zacarías (padre de Juan el Bautista) se puede conocer el mes de nacimiento de Juan el Bautista, y conociendo el mes de nacimiento de Juan el Bautista se puede determinar el mes de nacimiento del Señor Jesús, ya que el nacimiento de Juan el Bautista fue seis meces antes que el nacimiento del Señor Jesús (Lc 1:26,36).

La clase de Abías, grupo sacerdotal a la cual pertenecía Zacarías había caído en la octava suerte (1 Cr 24:10), lo que implica que debía ministrar las últimas dos semanas del cuarto mes del año lunar del calendario judío. O sea, el primer mes del calendario lunar judío se llama Abib o Nisán (nombre pos-exílico) y su periodo corresponde entre Marzo y Abril de nuestro año calendario solar. El cuarto mes del calendario lunar judío se llama Tammuz (nombre pos-exílico) y corresponde a Junio y Julio de nuestro calendario solar. Dicho de otro modo, Zacarías entro al santuario entre Junio o Julio de nuestro calendario. Es importante destacar que Zacarías volvió a su casa al terminar su servicio, es decir al final del cuarto mes (Lc 1:23) (fin de Julio).

Es previsible inferir que, tan pronto como Zacarías regreso a su hogar, Elizabet quedó embarazada en la primera semana del quinto mes lunar (Av), o sea, finalizando Julio. A partir de allí, nueve meses lunares contando desde Av (fines de Julio), la fecha de nacimiento de Juan cae posterior a la pascua o fiesta de los panes sin levadura (Juan estaría naciendo a mediados del mes de Abril).

De acuerdo con el relato de Lucas, cuando el ángel Gabriel aparece a María para anunciar el nacimiento de Jesús habían trascurrido ya seis meces del anuncio del nacimiento de Juan:

Lucas 1
26  Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
36  Y he aquí tu parienta Elizabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

Con estos datos se puede determinar que el ángel apareció a María a mediados del mes de Tebet (décimo del año lunar religioso judío que equivale a Diciembre - Enero de nuestro calendario solar). Es muy probable que la virgen quedara encinta en el momento mismo de aceptar la voluntad de Dios. Y nuevamente nueves meses lunares después, a mediados del mes Etanim o Tisri (nombre pos-exílico) equivalente a finales de septiembre (terminando el Verano e inicio de Otoño en el hemisferio norte) nacía el Señor Jesús en plena fiesta de los Tabernáculos. Dicho de otro modo, la fecha de nacimiento de Jesús sería a fines de Setiembre de acuerdo a nuestro calendario solar.

Un dato más que contribuye favorable y espiritualmente a este cálculo es la cita de Juan 1:14 la cual leyendo del texto griego textualmente dice:

Juan 1:14
καιY οla λογοςVerbo/Palabra σαρξcarne εγενετοvino/llegó a ser καιy εσκηνωσενhabitó en tienda/(tabernaculizó) ενen ημινnosotros καιy εθεασαμεθαvimos τηνa/al/a el δοξανgloria/esplendor αυτουde él/su/sus δοξανgloria/esplendor ωςcomo μονογενουςde unigénito παραjunto (a/al)/al lado de πατροςPadre πληρηςlleno χαριτοςde gracia/bondad inmerecida καιy αληθειαςverdad

La gracia de Dios en Zacarías y Elizabet
Otras enseñanzas que podemos tomar de este extenso y rico relato que hace Lucas del anuncio del nacimiento de Juan como un preludio al nacimiento del Mesías, es la gracia y poder de Dios sobre la vida de Zacarías y Elizabet, los cuales eran un matrimonio avanzado en edad y sin ninguna prole por causa de la esterilidad de Elizabet.
De acuerdo a las palabras del ángel Gabriel en el verso 13 del capítulo 1 (Lc 1:13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan), es evidente que Zacarías, a pesar de su avanzada edad y de la esterilidad de su mujer, continuaba orando a Dios para que se le conceda un hijo. Y a pesar de que no creyó inmediatamente lo que el ángel le decía (Lc 1:18), esto no quita la constancia en oración que debe haber tenido este hombre delante de Dios, que al margen de la realidad de su situación (viejo y con esposa vieja y estéril), no había perdido la esperanza en Dios para que revierta su situación, cosa que para el resto de las personas era algo imposible de revertir. Elizabet, para el resto de las personas era conocida como la estéril – ¿se lo imaginan? – o sea, cada vez que una persona hacía mención de la esposa de Zacarías se dirigía a ella como “la estéril”  (Lc 1:36 Y he aquí tu parienta Elizabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril) Por cierto, tal designación para ella no era ningún alago, antes por el contrario, era una humillación, ya que ser estéril en aquel tiempo era considerado una afrenta, una humillación departe de Dios (Lc 1:25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta (vergüenza, humillación) entre los hombres). Sin embargo, para sorpresa y admiración de todos, y para demostrar que para Dios no hay nada imposible, esta situación fue revertida. Esta pareja de ancianos y de mujer estéril fue escogida por Dios para traer al mundo, nada más y nada menos, que al mensajero que iría delante del Mesías. Aquello que para los demás era menospreciado y débil (Elizabet) fue usado por Dios para avergonzar a lo fuerte (1°Co 1:27-28), porque nada es imposible para Dios (Lc 1:37 porque nada hay imposible para Dios).

Quien iba a pensarlo, que un profeta del calibre de Juan del cual Jesús mismo da testimonio diciendo “que de entre los nacidos de mujer no se ha levantado otro como Juan” (Mt 11:11) haya venido de una pareja de ancianos y estéril como lo eran Zacarías y Elizabet (era algo irrisorio). Sin embargo Dios lo quiso así, y mostro gracia en esta pareja menospreciada de ancianos, de hecho el nombre de Juan significa “Jehová ha mostrado” gracia, o también, “el favor de Jehová”.

El anuncio del nacimiento de Jesús
El mismo ángel que había aparecido a Zacarías para anunciar el nacimiento de Juan, apareció también a María (Lc 1:26-38), la virgen escogida por Dios para traer al mundo al Mesías, al Cristo profetizado, al Hijo del Altísimo, a Emanuel el Dios encarnado. Tal concepción sería algo único y extraordinario en toda la humanidad, ya que dicha concepción no sería por parte de hombres sino por parte de Dios mismo, una concepción puramente espiritual y santa, un misterio velado para los hombres, María misma pregunta;  Lc 1:34-35 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Una virgen concebiría un ser en su vientre, ¡qué hecho tan increíble e improbable!, sin embargo, a diferencia de Zacarías, María creyó inmediatamente lo que el ángel le anunciaba (Lc 1:45), entendiendo perfectamente lo que esta situación le representaría en su vida moral, porque como le explicaría a José y al resto de la sociedad que continuaba siendo virgen al margen de estar embarazada (Mt 1:18-19). Es evidente que María necesitaba aclarar algunas cosas detrás de estos desconcertantes anuncios (ella concebiría siendo virgen, su parienta Elizabet anciana y estéril ahora estaba embarazada), y por esta razón decide visitar apresuradamente a Elizabet su parienta la cual vivía en las montañas. Lo curioso del relato de esta visita es que en cuanto María llego a casa de Elizabet, ella no necesito abrir su boca para explicar absolutamente nada de su situación a Elizabet, porque el Espíritu Santo se encargo de revelar este asunto a Elizabet sin necesidad de las palabras de María. Si María tenían alguna duda imagino que tal revelación fue una clara respuesta para ella, porque posterior a las palabras de Elizabet María expreso un salmo de alabanzas a Dios (Lc 1:46-55).


Lucas 1
39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;
40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elizabet.
41 Y aconteció que cuando oyó Elizabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elizabet fue llena del Espíritu Santo,
42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

Nacimiento de Juan el bautista
Elizabet estuvo encerrada la mayor parte de su embarazo en casa (Lc 1:24-25), o sea que muy pocas eran las personas que estaban enteradas de que la conocida y menospreciada estéril ahora estaba embarazada. De hecho muchos de sus vecinos y parientes se enteraron de ello el día en que Juan nacía, (Lc 1:57-58 Cuando a Elizabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella). Posterior al nacimiento de Juan, Zacarías su padre recibió el habla, y de este modo se cumplieron las palabras del ángel Gabriel (Lc 1:20 Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo)

Pero además de todo esto, tanto Elizabet como Zacarías en cuanto fueron llenos del Espíritu Santo proclamaron salmos de alabanzas a Dios confirmado también por medio del Espíritu Santo que Juan era el Elías profetizado y Jesús el Mesías esperado (Lc 1:67-79). El reino de los cielos se había acercado, Dios mismo en medio de los hombres.

Final
De hecho muchas profecías del antiguo testamento hayan cumplimiento durante el nacimiento de Juan y Jesús, tema que por cierto vamos a tratar en la próxima meditación la cual va a abarcar desde el nacimiento de Jesús, su niñez y adultez, observando todas las profecías que se cumplieron en este tiempo.

La paz del Señor Jesucristo.-



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