miércoles, 5 de junio de 2019

02 - MORIR CON CRISTO PARA PODER VIVIR EN ÉL



Audio dañado; dividido en dos partes (sepa disculparnos)...

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MENSAJE DOMINGO 18/03/2018

Por el Hno. Gabriel. -


Introducción
Continuando con el estudio de la carta de Pablo a las Iglesias de Galacia abordaremos el capítulo 2 de la misma enlazándonos con lo ya expuesto en la meditación anterior, allí se nos exponía claramente la lucha que el apóstol Pablo sostenía con aquellos falsos maestros (los judaizantes o los legalistas) que perturbaban a los cristianos con ritos y costumbres inútiles y de este modo tergiversaban el evangelio de Cristo haciéndolo ineficaz.

Contexto
Sin rodeos, desde el principio de la carta Pablo expone su sentir o su corazón respecto de la situación que están atravesando las Iglesias en la región de Galacia;

Gálatas 1:6 Estoy maravillado de que tan pronto se hayan alejado del que les llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que les perturban [agitan, inquietan] y quieren pervertir el evangelio de Cristo8 Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, les anunciare otro evangelio diferente del que les hemos anunciado, sea anatema9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno les predica diferente evangelio del que han recibido, sea anatema.

—Estoy sorprendido, asombrado y espantando respecto de su alejamiento de la gracia de Cristo, esa gracia dispuesta por Dios a favor de los hombres que les fue testificada por medio de la predicación del evangelio— Y es una expresión con asombro y dolor a la misma vez, y no es para menos, Pablo esta absorto (desconcertado) respecto del accionar de los gálatas luego de haberles predicado (expuesto) el buen mensaje de Dios de que tan solo por GRACIA DIVINA fueron justificados por medio del sacrificio de Cristo, no por obras para que nadie se gloríe sino tan solo por la gracia y misericordia de Dios en Cristo Jesús, en más de una ocasión Pablo aclara el asunto de la justificación;

Efesios 2:8 Porque por gracia son salvados por medio de la fe y esto no de ustedes, puesto que es don de Dios 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la liberación [redención] que es en Cristo Jesús,

Pero ahora, tristemente, por causa de haber sido engañados, los gálatas se están alejando de la Gracia de Dios, desertando de la Gracia Divina para confiar en su propia justicia; es incomprendido; es renunciar al perdón de Dios para esforzarse en la carne y pagar por méritos propios una deuda que es impagable, porque la realidad es que no le alcanzará la vida al hombre para cancelar su deuda con Dios, por más que viva mil años aun así no tenemos forma de saldar la justicia de Dios. El Señor Jesús ilustra nuestra condición frente a la Justicia Divina en los primeros versículos de la parábola de los dos deudores (Mt 18:23-27), en esta parábola Jesús dice claramente que el reino de los cielos es semejante a un rey que hizo cuentas con sus siervos y le fue presentado uno que le debía DIEZ MIL talentos, y ese deudor somos nosotros, para que se den una idea de la deuda; 1 denario equivalía a 4 gr de plata y era el salario diario de un jornalero, o sea que al mes un jornalero ganaba aproximadamente 80 gr de plata, y al año aproximadamente 960 gr de plata, o sea, el sueldo anual de un jornalero ni siquiera llegaba a un kilo de plata, mientras que UN talento (tan solo un talento) equivalía a 21.6 kg de plata, y diez mil talentos equivalían a 216.000 kg de plata (esta era la deuda a cancelar), si con dificultad un jornalero podría ganar un kilo de plata por año, cuantos años debía trabajar para pagar una deuda de 216.000 kilogramos de plata, no le alcanza la vida para cancelar su deuda, es impagable, sin embargo esa deuda nos fue perdonada tan solo por la gracia de Dios en Cristo, no fue simplemente borrada sino imputadas a las arcas de Cristo, quien vació sus arcas para cancelar todas nuestras deudas, y ahora nosotros no le debemos nada al Rey, ¡vaya Gracia la de Dios para con nosotros! Y tal Gracia es la esencia del evangelio, es La Gracia la que hace que el evangelio sea un buen mensaje para los hombres pecadores que están en deuda con Dios. Pero de repente, la actitud de los gálatas es desconcertante, porque de alguna manera ellos están renunciando al perdón de su impagable deuda y pretenden trabajar por sí mismo a fin de cancelarla por méritos propios cosa que es imposible, es inaudito, se volvieron locos los gálatas, y esta es la razón del asombro de Pablo; —estoy espantado de que tan pronto se hayan alejado (desertado) del que les lamo por la GRACIA de Cristo para seguir un evangelio diferente… si alguno les predica un evangelio diferente al que han recibido que sea anatema—

Solo por Gracia
Habían cambiado la Gracia de Dios por el legalismo de los judaizantes, los cuales esclavizaban a los cristianos en normas, ritos y costumbres religiosas que ningún provecho le proporcionaba al alma, antes, por el contrario, era un veneno letal, porque el legalismo les engañaba haciéndoles creer que por hacer tales cosas eran más aceptos delante de Dios. Y del mismo modo que una sola gota de veneno en una jarra de agua potable puede volver letal todo el líquido, así también una sola gota de legalismo atenta contra la Gracia de Dios, por más pequeña que sea la gota de legalismo le quita merito a la obra expiatoria de Cristo y envenena toda la doctrina de Cristo.

Gálatas 5:4 De Cristo se desligaron, los que por la ley se justifican, de la gracia han caído.

La Gracia es gratis y es absoluta, suficiente e infalible para todos aquellos que se apoyan en ella, no requiere méritos humanos, pero a su vez, creer en el evangelio de la Gracia lleva al cristiano a un nuevo nacimiento, a una regeneración y santificación, ya no por obras sino como consecuencia del obrar del Espíritu Santo el cual nos adentra en una vida nueva.
El evangelio es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree (Ro 1:16), y no hay otro medio y otro camino por el cual el hombre sea salvo, por tanto, todo aquel que se aleja de la gracia de Dios está corriendo a la muerte, y esto es exactamente el cuadro de los gálatas en esta carta, ellos se estaban alejando de la gracia, y al hacerlo estaban corriendo hacia la muerte.

Credenciales Humanas; Falsa autenticidad
Los gálatas habían sido engañados por falsos maestros introducidos a escondidas en la Iglesia de Cristo (Ga 2:4), hombres perversos con apariencia de piedad y credenciales humanas, ya que al parecer NO se identificaban con Cristo sino con Jerusalén, como los enviados de los apóstoles, su credibilidad se basaba en haber estado con Pedro o con Juan o con Jacobo, los cuales eran las personas más prominentes en la Iglesia de Jerusalén, y de este modo ponían en tela de juicio la autenticidad del apostolado de Pablo, como cuestionando y alegando que Pablo no había sido enviado por Jerusalén, que no estaba formado por Cristo o por los apóstoles sino que se movía por sus propios medios, sin embargo, Pablo tiene en poco el identificarse con los hombres, antes declara abiertamente que el evangelio que predicaba no es según hombres (Ga 1:11), o sea, no era una doctrina inventada por los hombres, sino era la revelación de Dios, y tal evangelio recibido por Dios no necesitaba ser legitimado por hombre alguno, Pablo no necesitaba salir corriendo a Jerusalén para autentificar su apostolado y para que le confirmen su evangelio, Pablo era un auténtico apóstol.

Gálatas 1:15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. 18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días 19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.

Es triste ver hoy como ciertos ministros a fin de autentificar su ministerio se van hasta Israel, conocí a cierto ministro que se jactaba de haber estado (según él) en el sepulcro de Jesús, como también vi en cierto video un falso ministro que habiendo vuelto de Jerusalén se creía superior a los demás e incluso consideraba que aun la ropa con la que visitó Jerusalén era santa, y esto demuestra como muchos ministros actuales son ministros de hombres y no de Dios porque solo buscan agradar e impresionar a los hombres, como también para sentirse auténticos ministros necesitan ser considerado parte de la Confraternidad de pastores de Salta en donde el principal dirigente cometió adulterio, o formar parte del Consejo de pastores de Argentina en donde los dirigentes fornican espiritualmente con el papa… la única autenticidad que necesita un ministro es la de Dios la cual es el sello del Espíritu Santo obrando en él y se evidencia a todos los hombres. Pablo era tan autentico como los apóstoles de Jerusalén, pero no por ser aceptado por los apóstoles sino por Cristo.

Gálatas 2:1 Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. 2 Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse 4 y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para «reducirnos a esclavitud,» 5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con ustedes. 6 Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa Dios no hace acepción de personas), a mí, por lo tanto, los de reputación nada nuevo me comunicaron7 Antes «por el contrario,» como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión 8 (puesto que el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), 9 y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. 10 Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres lo cual también procuré con diligencia hacer.

Pedro, Jacobo y Juan tenían cierta reputación en la Iglesia de Jerusalén, pero no por haberla buscado ellos mismos, sino porque las personas llegaron a exaltarlos debido a su historia e identidad con Cristo la cual trascendió en toda la región; Pedro y Juan estuvieron a lado de Jesús durante todo su ministerio, hablaron con Él cara a cara, estuvieron en el monte de la trasfiguración, fueron llenos del Espíritu Santo el día de pentecostés, fueron testigos oculares de la resurrección de Cristo, del mismo modo también Jacobo, medio hermano de Jesús en la carne, quien le conoció desde su infancia, a quien se le apareció personalmente después de resucitado, en cierto modo estos hombres eran los testigos oficiales comisionados por Dios para testificar del Cristo y su reputación y fama había crecido, por esta razón muchos mensajeros se identificaban como enviados de Jerusalén con la aprobación de Pedro, Juan y Jacobo para hacer tal y cual cosa, y esa era su credencial de autenticidad… —Vengo de Jerusalén de parte de Cefas y Juan, para hacer tal cosa— y de seguro muchos enviados eran genuinos, pero en medio de ellos se filtraron los falsos, con algunas cartas falsas, y como Pedro, Jacobo y Juan tenían una alta reputación cuando alguien decía que venía de parte de ellos los demás eran cautivadas por el asombro. Lo mismo sucede hoy en día con algunos ministros, los cuales para dar veracidad a su evangelio se sacan fotos con ministros de buena reputación y luego la exhiben en todos lados, sin embargo, Pablo dice que cuando fue a Jerusalén se reunió en privado con los apóstoles (Ga 2:2), no le intereso hacer pública su visita o valerse de eso para autentificar su ministerio.

Puede que las palabras de Pablo en esta carta suenen como si fuera despectivo con Pedro, Juan y Jacobo (los de reputación nada nuevo me comunicaron, lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa Dios no hace acepción de personas …), pero de ningún modo está denigrando o haciendo a menos a estos auténticos apóstoles del Señor, pero si está derrumbando esa fama, sobrestima e idolatría que les habían creado los hombres la cual era puramente humana y peligrosa.

Que sean considerados “columnas” en la Iglesia de Jerusalén no se trataba de una posición jerárquica sino funcional, porque ser columna era y es una responsabilidad, dicho de otro modo, ellos debían sostener en alto la verdad de Cristo sin alteraciones, esa es la función de una columna, debían estar firme en el evangelio de Cristo de modo que los recién convertidos puedan afirmarse también en ellos, era un trabajo de gran responsabilidad, Jesús mismo le dijo a Pedro (Mt 16:19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos… cargaban con la responsabilidad de tratar todos los asuntos de la Iglesia, de hecho el concilio en Jerusalén fue resulto por medio de ellos, lo que ellos aprobaban era aceptado por todos y lo que ellos rechazaban era rechazado por todos.

Pablo reconoce la autoridad de los apóstoles de Jerusalén, de otro modo no habría tratado con ellos los asuntos que debían resolverse en la Iglesia, y además, su reunión con ellos en aquel concilio sirvió también para demostrarle a todos, que a pesar de trabajar en diferentes terrenos el evangelio que predicaban tanto él y Bernabé como el que predicaban Pedro, Juan y Jacobo eran exactamente el mismo mensaje, estaba en armonía espiritual con ellos y no había diferencias doctrinales, solo se trataba de diferentes audiencia, y esta confirmación se hizo evidente mediante el acto de darse la diestra en señal de compañerismo, señal que implicaba no un mero acuerdo entre uno y otro sino un voto solemne de amistad y una señal de asociación, de este modo todos entendían que Pablo, Pedro, Jacobo y Juan eran socios colegas, camaradas en el mismo servicio a Dios. Tal señal demostraba también que el apostolado de Pablo a los gentiles estaba al mismo nivel que el apostolado de Pedro a los judíos, y era una confirmación de un apostolado autentico, aunque Pablo no se valía de esto para presentarse.

Todo este relato de Pablo es un resumen de su ministerio para demostrarles a los gálatas que su trabajo no era según hombres, si bien recibió la diestra de Pedro, Juan y Jacobo en señal de compañerismo no baso su autenticidad en esa señal, sino en Dios, no buscaba un misterio popular y reconocido por los hombres como el de los judaizantes, no buscaba el favor de los hombres, por esta razón su ministerio fue imparcial, se mantuvo fiel en aquello que había creído aun cuando tristemente Pedro no actuó bien respecto de su proceder con los gentiles, y Pablo relata este evento no como para mostrarse mejor que Pedro, sino para mostrar que él no obedecía a hombres ni tampoco buscaba el favor de ellos, trátese de quien se trate Pablo se mantenía fiel.

La imparcialidad
11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles, pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro en presencia [delante] de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

Pedro, luego del concilio a Jerusalén decidió visitar la Iglesia en Antioquia en donde Pablo y Bernabé servían, una Iglesia con hermanos en su gran mayoría gentiles, y mientras estuvo de visitas no tenían ningún problema en participar de la mesa de los gentiles comiendo y compartiendo con ellos, no tenía ninguna restricción con ellos hasta que llegaron también a la Iglesia ciertos hermanos judíos de Jerusalén departe de Jacobo, entonces Pedro empezó a retraerse de confraternizar con los gentiles como hasta ese momento lo venía haciendo, dicho de otro modo empezó a actuar hipócritamente por temor a la opinión de estos judíos que venía departe de Jacobo, quizás por temor a perder popularidad y prestigio o autoridad en el segmento judío de la Iglesia de Jerusalén.
Actuar con hipocresía ¿Qué es eso? De seguro el cristiano de hoy no entiende de que se trata la hipocresía, pues bien, se trata de actuación, del mismo modo que un actor de cine tiene la capacidad de interpretar un personaje, pero no es su personalidad habitual, así también el cristiano hipócrita se transforma en un excelente actor cuando finge ser alguien que no es.
Hasta aquí, Pedro ya había experimentado de primera mano que Dios no hace acepción de personas, no solo por medio de aquella visión en casa de Simón el curtidor (Hch 10:9-16) sino también con su experiencia en casa de Cornelio en donde el Espíritu Santo se derramo sobre los gentiles (Hch 10:44-48), también tuvo convicción de ello en el concilio en Jerusalén en donde levanto la voz delante de todos contradiciendo a los judaizantes y mostrándose a favor de la verdad no imponiendo leyes ritos y costumbres sobre los gentiles (Hch 15:7-11) pero ¿Qué paso esta vez?, es obvio que el viejo Pedro salió de nuevo en escena, aquel hombre vacilante… Esto nos enseña que hasta los hombres más dotados no están exento de cometer errores, pero esto no debe ser tomado como un parámetro de justificación para la constante equivocación sino como un llamado a la prudencia, podría decirse que están escritas para que nosotros no cometamos los mismos errores

Pablo le escribe a Timoteo después de largo tiempo; —Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina— (1°Ti 4:16), lo cual es una advertencia a no tropezar, luego en su segunda carta vemos a un Timoteo avergonzado del evangelio ¿Cómo es esto posible?... Debemos tener sumo cuidado y prestar atención en todo lo que se nos encomiende en la viña del Señor.

Por otro lado, se nos muestra que sea quien sea la persona, por más prestigio que tenga en la Iglesia, cuando ha cometido un error debe ser corregida, porque la verdad es más importante que la armonía y la paz, la falsedad no debe ser ignorada y sin importar las consecuencias debe ser tratada, por más que eso signifique la disgregación del grupo de todos modos la verdad debe ser expuesta sin acepción de personas. Ningún ministro cristiano sin importar su estatura está exento de la disciplina.

—Cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio— Pablo noto que Pedro estaba caminando torcido respecto de este asunto, y como su ofensa fue pública entonces la amonestación debía ser del mismo modo, el motivo de Pablo no fue humillar a Pedro públicamente sino corregir un error grave para todos. Con su boca testificaba la verdad, pero con sus hechos lo estaba negando.

15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, 16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesús, el Cristo, nosotros también hemos creído en Jesús, el Cristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? «En ninguna manera.» 18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. 19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.

Para los apóstoles de la iglesia en Jerusalén era un hecho concreto que el hombre no es justificado por las obras de la ley ya que todos fracasaron en el intento, la ley sirvió como un espejo para reflejar el pecado del hombre, pero nunca fue su cura, sino que la cura definitiva y eficaz se trajo por medio de Cristo, por medio de la fe en Él, de modo que todo aquel que cree en Cristo ha sido justificado por medio de los méritos de Cristo el cual cargo nuestras culpas sustituyéndonos en nuestra condena. Entonces, si somos justificados por medio de Cristo ningún valor tiene la ley, de otro modo Jesús sería un mentiroso, no se puede combinar la ley con la gracia, si es por gracia la ley queda destruida, y si empiezo a construir de nuevo en base a la ley entonces me hago un trasgresor del evangelio de la gracia de Dios.

Colosenses 2:20 Pues si han muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si viviesen en el mundo, se someten a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? 23 Tales cosas tienen de hecho cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo, pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

Muertos para la ley
Estando en la Gracia he sido constituido muerto para la ley, porque La Gracia no me exime de la culpabilidad y de la condena, sino me provee de un sustituto para que la justicia se ejecute sobre él y yo quede libre de ella. En otras palabras, la ley ya ejecuto su sentencia en mí, por ella ya fui declarado culpable y condenado a muerte, y mi muerte se hizo efectiva en mi sustituto (Cristo), y una vez muerto he sido librado de la ley, del mismo modo que cuando una persona muere la ley ya no opera en el cadáver, así también yo he muerto para la ley, para ella soy un cadáver. Cuando un malhechor es condenado y sentenciado a pena de muerte lo es una sola vez, muerto ya no hay acusación contra él, del mismo modo nosotros en Cristo ya hemos muerto para la ley, ya se ejecutó la sentencia, la ley ya nos mató y por lo tanto no puede matarnos dos veces, la justicia divina ha quedado satisfecha por completo y el creyente ha quedado libre de la ley y de cualquier condena para siempre.

Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición

Romanos 7:4 Así también ustedes, hermanos míos, han muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que sean de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

Dicho de otro modo, lo mejor que le puede pasar al hombre es haber muerto para la ley, y esa muerte fue llevada a cabo por medio de Cristo en aquella cruz, de modo que la ley ya no opera en mí, he quedado libre de toda la deuda que tenía con ella, y el sentido de nuestra muerte en Cristo no es una simple alegoría, es casi literal, a excepción de nuestro cuerpo físico, todo lo demás tiene que haber muerto en nosotros.

Morir con Cristo para poder vivir en Él
20 Con Cristo «estoy juntamente crucificado,» y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No desecho la gracia de Dios puesto que, si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

¡Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo más vive Cristo en mí! Que expresión tan cautivadora, porque nos muestra que el hecho de morir en Cristo no es una imposición del cielo sino una necesidad del hombre, es el cristiano quien una vez que comprende su posición delante de la ley de Dios pide con urgencia el ser muerto en Cristo a fin de que el viejo hombre pecador y rebelde quede crucificado con Cristo en la cruz, a fin de que como Cristo resucito de los muertos por la gloria del Padre nosotros también andemos en vida nueva (Ro 6:4), vida ya no comandada por nosotros mismos sino su vida misma en nosotros comandada por su Espíritu Santo.
No puede el cristiano ser partícipe de la nueva vida en Cristo a menos que se identifique primeramente con su muerte. Para que haya resurrección primero debe haber muerte, y cuando hay resurrección entonces hay nueva vida, vida ya no terrenal sino celestial;

Colosenses 3:1 Si, por lo tanto, han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque han muerto, y su [de ustedes] vida está escondida con Cristo en Dios4 Cuando Cristo, su [de ustedes] vida, se manifieste [muestre, dé a conocer], entonces ustedes también serán manifestados con él en gloria.

Desechar tal gracia, desertar de tal gracia no es otra cosa que un estado de locura, es deslealtad y traición, si Cristo ya lo hizo todo a fin de salvar a los hombres de la justa condenación; volverse atrás para intentar ganarse el cielo por medios propios sabiendo que es imposible no es otra cosa que una gran insensatez, por esta razón Pablo continua;

Gálatas 3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién les fascinó para no obedecer a la verdad, a ustedes ante cuyos ojos Jesús, el Cristo fue ya presentado claramente entre ustedes como crucificado(Se les había explicado claramente la doctrina de la justificación por fe) 2 Esto solo quiero saber de ustedes: ¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3 ¿Tan necios [ignorantes, imprudentes, irracionales] son? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora van a acabar por la carne? 4 ¿Tantas cosas han sufrido [padecido] en vano? si es que realmente fue en vano. 5 Aquel, por lo tanto, que les suministra el Espíritu, y hace milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?... Preguntas retoricas con respuestas obvias

Conclusión
El resumen de la vida cristiana se encuentra plasmado en los dos últimos versos del capítulo 2 (20 y 21), y a menos que no lo veamos así jamás vamos a poder disfrutar de la plenitud de Cristo en nosotros, debemos morir para que Él pueda vivir su perfecta vida en nosotros, debemos crucificar cada aspecto carnal de nosotros para que él pueda ser formado en nosotros; 20 Con Cristo «estoy juntamente crucificado,» y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

La paz del Señor Jesús el Cristo. –



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