miércoles, 5 de junio de 2019

04 - DE ESCLAVO A HIJO DE HIJO A HEREDERO




MENSAJE DOMINGO 01/04/2018

Por el Hno. Gabriel. -


Introducción
Continuando con el estudio de la carta a las Iglesias de Galacia, habiendo abordado hasta aquí los tres primeros capítulos, desarrollaremos lo que quedo pendiente del capítulo 3 y parte del capítulo 4, en donde el apóstol se esfuerza en demostrar por un lado la ineficacia de vivir de acuerdo a la ley mosaica contrastada con la eficacia de la ley de la fe la cual nos justifica por medio de los méritos de Cristo.

Contexto
Hasta aquí está claro que los cristianos de Galacia habían sido engañados con un falso evangelio. Otra expresión que usa Pablo es: —¿Quién les fascino para no obedecer a la verdad? — y tal como se había explicado en el mensaje anterior el vocablo “fascinar” tiene que ver con “engaño como de ilusión óptica” tal como lo hacen los magos ilusionistas de hoy que con trucos y artimañas crean una ilusión óptica de algo que al final no existe, del mismo modo estos falsos maestros habían fascinados a los gálatas con un evangelio invisible e irreal para desviarlos de la verdad. De hecho, ese es el trabajo de satanás en las Iglesias y es algo que Pablo de ninguna manera ignora ya que en su carta a los corintios les escribe de esta manera:
2°Corintios 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, sus [de ustedes] sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo4 Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que les hemos predicado, o si reciben otro espíritu que el que han recibido, u otro evangelio que el que han aceptado, bien lo toleran

Satanás es hábil en el arte de engañar, Jesús mismo dijo de satanás que es homicida desde el principio y que no ha permanecido en la verdad porque no hay verdad en él, sino que habla mentiras y es padre de mentiras (Jn 8:44), ya lo demostró en el huerto cuando sedujo a Eva y la hizo extraviarse de su fidelidad a Dios, del mismo modo estaba seduciendo a los gálatas los cuales se estaban extraviando de la verdad, apartándose de la gracia y bendición de Dios para andar en la ley con todo el peso de la maldición (dejar la bendición de la gracia para andar en la maldición de la ley, es obvio que es un engaño disfrazado).

Pablo nos da a entender con el verso 1 del capítulo 3 que el evangelio les había sido presentado claramente a los gálatas, en otras palabras, no había dejado ningún cabo suelto, no les predico un evangelio incompleto o resumido, sino les expuso toda la obra completa de Cristo en la cruz la cual no requiere ni el más mínimo esfuerzo de parte del hombre para ser justificado y salvado.
Les recuerda también que la dadiva del Espíritu Santo no fue un intercambio de dones o de favores departe de Dios, dicho de otro modo; Dios no les concedió el Espíritu Santo a los gálatas por causa de su obediencia a ley o por causa de su moralidad sino tan solo por creer con fe en Aquel que puede justificar al pecador y aplacar la ira de Dios (solo por fe). La carne con el mejor de todos sus intentos no va a contribuir absolutamente en nada en ningún sentido y en ninguna forma a la obra salvadora de Cristo en la cruz, porque solamente Él (y nadie más que Él) fue capaz de cargar sobre sus hombros la maldición pronunciada a todos nosotros (transgresores) y librarnos de la condenación de la ley a costa de ser hecho él mismo maldición por nosotros a fin de que heredásemos aquella bendición prometida a Abraham cuando dice —en tu simiente serian benditas todas las naciones de la tierra— (Gn 22:18, 26:4, 28:14) y tal como lo expresa el verso 16 de que tal simiente es Cristo, entonces la promesa del pacto anunciaba desde el principio a todas las familias de la tierra que solamente en Cristo “la simiente santa” se pueden alcanzar la bendición espiritual de los lugares celestiales, y fuera de Él solo les espera maldición, con ley o sin ley todo fuera de Él está bajo maldición.
Probablemente el argumento de los judaizantes era que el pacto hecho a Abraham quedo anulado a partir de la ley, o también que la ley prescripta en el Sinaí era el complemento necesario para alcanzar la bendición prometida a Abraham, a lo que Pablo responde:

Gálatas 3:15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo17 Esto, por lo tanto, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

La legalidad del Pacto con Abraham
Un contrato realizado entre personas, cualquier sea la naturaleza del mismo (alquiler, trabajo, compraventa, etc.), una vez firmado y certificado tiene validez legal al punto tal que ninguna persona ajena puede anularlo o añadirle cosas, sino que se ejecutará en todo de acuerdo a los términos preestablecidos, ahora bien; ¿si un acuerdo entre hombres tiene tal legalidad cuánto más no será válido, legal e inalterable el pacto ratificado entre Dios y Abraham?
Si Dios pacto claramente con Abraham que, en su simiente, la cual es Cristo Jesús, serán benditas todas las naciones de la tierra, bendición que se refiere a la salvación de las personas por causa del pecado, y tal pacto fue ratificado por Dios al punto tal que no se le puede añadir absolutamente nada, entonces la ley que vino 430 años después en ningún sentido le puede añadir condiciones al pacto ni mucho menos abrogarlo, en otras palabras, la ley no es necesaria para alcanzar la promesa del pacto con Abraham.

Entonces está claro que la ley no anula la promesa de la bendición traída por medio de Cristo (la simiente santa) a todas las naciones, somos hechos participes de la bendición de Abraham por medio de Cristo y no por medio de la ley, y a la verdad esto nos conviene en todas maneras porque el pacto ratificado a Abraham se basa en la fidelidad de Dios de que Él haría lo que prometió, y si todo dependía de Dios de seguro no fallaría, mientras que el pacto de la ley en el Sinaí se basaba en el esfuerzo del hombre para obtener la bendición, dependía de su obediencia cosa en la que el hombre siempre fallará por causa de su naturaleza pecaminosa.
En otras palabras, en lo que depende del esfuerzo del hombre es un fracaso asegurado porque el hombre no tiene capacidad de obedecer, pero en lo que depende de Dios su cumplimiento es cosa segura porque Dios es fiel, así que en todos los casos es mejor esperar por medio de la fe en la fidelidad de Dios que tener esperanza en nosotros mismos por medio de nuestro obrar, porque si fuéramos los artífices de nuestra salvación fracasaríamos una y otra vez, porque confiar en nosotros mismos sería como sujetar une enorme barco al muelle solo con una cadena, en donde cada eslabón incluso el más débil debe soportar todo el peso de la embarcación, y en cuento sople una fuerte tormenta de seguro la cadena se romperá y el barco a la deriva naufragara, del mismo modo cualquier persona que confíe en sí misma para alcanzar su justificación al final terminara naufragando en las aguas de la desesperación.

La Función objetiva de la ley mosaica
Y a partir del verso 19 del capítulo 3 Pablo se adelanta a responder la objeción que probablemente está en la mente de todos; —Entonces, si al final la bendición celestial es por medio de la fe en la simiente santa la cual es Cristo, ¿Cuál fue entonces el propósito de la prescripción de la ley en el monte Sinaí en donde Dios se manifestó con poder y gloria a todo el pueblo para establecer un pacto basado en leyes y estatutos a fin de que los hombres la obedezcan y alcancen de ese modo ser una nación santa y finalmente hereden la bendición de la salvación?— Visto de este modo hay una parte de la historia que no cierra, es como que la ley está sobrando en todo el desarrollo de la historia; entonces ¿sirve la ley? o como también Pablo lo pregunta en su carta a los romanos; ¿es pecado la ley? (Ro 7:7)

Gálatas 3:19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresioneshasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. 20 Y el mediador no lo es de uno solo, pero Dios es uno.

Este pasaje nos muestra claramente cuál fue el propósito de la introducción de la ley y su inferioridad respecto de la promesa. La ley fue introducida por causa de las trasgresiones, fue el parámetro de Dios, el estándar de Dios, para que los hombres vean en ella el reflejo de su transgresión, el reflejo de lo que en verdad eran, no era la ley la medicina para regenerar al hombre sino tan solo el espejo para reflejar su depravación, de este modo el creyente se daba cuenta de la urgente necesidad que tenía de un Salvador y de ese modo ponían toda su esperanza en la simiente santa que traería tal bendición.
El pecado existía antes de la ley, pero el hombre no fue consciente de su pecaminosidad sino por medio de la ley, tal como Pablo lo escribe en su carta a los romanos; Romanos 7:7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. La ley fue dada para que tengamos conciencia de nuestra indignidad y a su vez de lo Santo que es nuestro Dios.

Entonces, se necesitaba del parámetro de Dios, “la ley”, para regular la depravación de los hombres a fin de santificarlo y alinearlo con Dios, pero no como el medio para alcanzar la salvación sino a modo de preservación hasta que se manifieste la salvación por medio de Jesús el Cristo la simiente prometida a Abraham en el pacto que Dios hizo con él.

A diferencia del pacto en el monte Sinaí, el cual NO fue un trato directo entre Dios y los hombres, sino que se precisó de ángeles para entregar la ley en manos de un mediador el cual era Moisés (He 2.2, Hch 7:53), no así el pacto entre Dios y Abraham el cual no preciso de intermediarios, ni ángeles ni mediadores, sino que fue solo entre ellos y de forma unilateral, o sea, todos los términos del pacto fueron puestos por Dios y no por el hombre, en el caso del pacto de la ley en el Sinaí fue un acuerdo condicionado; —hagan esto para recibir esta bendición—

La promesa vs la ley
21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? «En ninguna manera» porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesús, el Cristo fuese dada a los creyentes.

Dios dio tanto la promesa como la ley, y en ningún punto estas se contradicen porque Dios no actúa contra sí mismo, sino que la ley y la promesa operan en armonía, porque tal como hemos mencionado antes la ley se encarga de revelar la pecaminosidad del hombre y de ese modo conducirlo desesperadamente a la promesa de la salvación por medio de la simiente santa la cual es Cristo.

Que la escritura lo haya encerrado todo bajo pecado… se refiere a la ley, ya que por medio de la ley es el conocimiento del pecado, de ese modo toda la humanidad quedo confinada a la condenación del pecado sin poder salir o escapar por méritos propios, de alguna manera la ley actuaba como señales al costado del camino por todos lados y en todas las direcciones que señalaban constantemente al hombre como pecador, a fin de que la esperanza de redención no este puesta en sí mismo sino en la promesa de la simiente santa por quien sería impartida la bendición a todos los que son de la fe en Cristo: Romanos 11:32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

La ley; un vigilante y cuidador
23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada24 De modo que la ley ha sido nuestro ayo [tutor, instructor], «para llevarnos» a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

A pesar de que la promesa fue antes de la ley no obstante la fe se manifestó posterior a la ley, a fin de que la ley actúe primero encerrando a todos los hombres, en primer término encerró a todos bajo pecado y actuó como nuestro carcelero y nos vigilaba asegurándose de que nadie escape de la sentencia y condenación trazada (porque la paga del pecado es muerte)y en segundo término actuó un cuidador que marcaba los límites y barreras establecidos por Dios para preservarnos del mal, como una especie de prisión preventiva, a fin de que cuando se manifieste la fe todos seamos justificados por medio de ella descansando en los méritos de Cristo, de este modo la ley fue solo un cuidador y no un salvador, un cuidador que nos preservo hasta la manifestación de la simiente santa (Cristo). Entonces el propósito de la ley como ayo fue convencernos de nuestro alto grado de pecaminosidad para llevarnos finalmente de rodillas a Cristo.

El ayo, palabra griega que se refiere a un esclavo cuyo deber era cuidar al hijo de su amo hasta que éste llegara a la edad adulta, su deber como ayo o tutor era acompañar al niño a todas partes y vigilar su conducta en el hogar, muchos ayos ejercían una disciplina muy estricta que quienes estaban bajo su tutela anhelaban el día de su libertad, y ese fue el trabajo de la ley como nuestro ayo, un estricto cuidador disciplinario.

25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo [tutor, instructor], 26 puesto que todos son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús 27 porque todos los que han sido bautizados en Cristo, de Cristo están revestidos28 Ya no hay judío ni griego no hay esclavo ni libre no hay varón ni mujer porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. 29 Y si ustedes son de Cristo, ciertamente linaje de Abraham son, y herederos según la promesa.

Luego de un tiempo al cuidado de un ayo, una vez que el niño crecía ya no precisaba de un cuidador pues había alcanzado su mayoría de edad, del mismo modo, cumplido el periodo de la ley y manifestada la fe en Cristo Jesús como el único camino al Padre ya no se precisaba de la tutela de la ley; Romanos 6:14 …pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia… ahora gozamos de todos los derechos y privilegios de un hijo a la mesa del Padre, por lo tanto no tenía ningún sentido que los gálatas reviviesen la ley si ya se había manifestado la gracia de Dios, y solo por medio de la gracia, solo por medio de la fe en Cristo somos declarados hijos de Dios.

Ahora, el otro punto a destacar es que la fe traspasa fronteras raciales, políticas, sociales y culturales y no hace ningún tipo de distinción como lo hacía la ley, ya que todos los creen en Cristo, indistintamente de su nacionalidad, cultura, escala social e incluso géneros humanos son hechos hijos de Dios solo por fe; no hay judío o griego, libre o esclavo, varón o mujer, no hay privilegios, todos recibirán la herencia por igual… de modo que todos los que son bautizados en Cristo participan de su identidad, somos revestidos de Él, y esto nos muestra también cual es la esencia del bautismo en Cristo, ya que no se trata de un mero acto de sumergirse en las aguas sino de sumergirse en Cristo en una vida nueva con una nueva identidad, ya no nosotros sino ahora Él en nosotros porque somos hechos uno con Él, y esto debe ser verdad en todos los aspectos de nuestra vida, en nuestra mente, en nuestro corazón y en nuestro Espíritu, ya que ser uno con Él nos hará legalmente participes su riqueza y bendición porque la heredamos juntamente con Él porque estamos unidos a Él y somos uno con Él, y esto solo por medio de la fe.

Romanos 6:3 ¿O no saben que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

1°Corintios 6:17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

Romanos 13:14 sino vístanse del Señor Jesús, el Cristo, y no provean para los deseos de la carne.

Entonces, cuando un creyente cree en Cristo es hecho uno con Él (verso 28), por lo tanto, es también linaje de Abraham y heredero de la misma promesa no según la carne sino según el mismo Espíritu de fe (verso 7).

Romanos 9:8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

Gálatas 4:1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo 2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Así como un niño heredero por más que es el dueño legal de todos los bienes de su padre no puede gozar de sus privilegios de propietario sino hasta que ha sido formado por tutores y cuidadores hasta alcanzar la edad adulta, así también la ley fue introducida al pueblo judío por un período de tiempo con la función de tutor o ayo hasta el tiempo señalado de la manifestación de Cristo. No era la ley el medio para alcanzar la justificación sino tan solo la guía que nos conduciría a Cristo nuestro justificador. Dicho de otro modo; todos los rudimentos religiosos, ritos y ceremonias, eran simplemente parte de una disciplina y educación y prefigura de lo que vendría, porque finalmente conduciría a todos a Cristo. Romanos 10:4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

La ley no era el fin sino Cristo el fin de la ley, cuando Cristo se manifestó la ley cumplió su tiempo y propósito y dejo de ser necesaria,

Gálatas 4:9 más ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que se vuelven de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales se quieren volver a esclavizar? 10 Guardan los días, los meses, los tiempos y los años. 11 Me temo de ustedes, que haya trabajado en vano con ustedes.

Venido Cristo, y Pablo aclara para que no queden dudas que Jesús fue manifestado como hombre, nacido de mujer y sujeto a la ley como todo judío, y no por ser hijo tuvo privilegios y beneficios exclusivos sino que como lo expresa la cita de Hebreos 5:8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia… y también Pedro escribe; 1°Pedro 2:22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca… y esa justicia perfecta de Cristo es la que se imputa a todos los que creen en Él para ser justificados delante de Dios, fue de este modo que Cristo nos liberó de la ley, de nuestro ayo y tutor para que a partir de Él gocemos de todos los privilegios como herederos responsables de sus bienes celestiales, porque en Cristo somos adoptados, incorporados a la familia de Dios… —hay personas que sueñan con ser adoptados por una familia rica, cuanto mas no debería gozarse el cristiano de haber sido adoptado por Cristo e incorporado a la familia de Dios—

6 Y por cuanto son hijos, Dios envió a sus [de ustedes] corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

La legalidad de nuestra adopción (por decirlo de alguna manera) es determinada por el Espíritu Santo, porque es el Espíritu el que nos da testimonio a nosotros mismos de que somos hijos de Dios

Romanos 8:15 Puesto que no han recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios17 Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que sufrimos [padecemos] juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Efesios 1:13 En él también ustedes, habiendo escuchado la palabra de verdad, el evangelio de su [de ustedes] salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras [garantía] de nuestra herencia hasta la liberación [redención] de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

“Abba Padre” un término familiar y cariñoso en arameo que usaban los hijos legítimos para referirse a sus padres, la oración de Jesús registrada en Marcos (Mr 14:36) comienza precisamente “Abba Padre”, en este sentido el esclavo jamás podría hacer uso de término más íntimo, pero ahora siendo adoptados y hechos hijos de Dios el Espíritu mismo nos lleva a una relación más fraterna e íntima con el Padre y por esta razón podemos hablarle como hijos legítimos en términos de confianza diciendo ¡Abba Padre! Cuya posible equivalencia podría ser “Papi mi Padre”.

Conclusión
¡Qué gran honor se nos otorga por medio de Cristo! dejamos se ser esclavos para ser hijos, y de seguro no hay otra cosa mejor para un esclavo, quizás no entendemos el peso de estas declaraciones porque no experimentamos lo que era ser esclavos en el sentido social, pero de todos modos pensar en que dejamos de ser esclavo para ser hechos hijos de Dios y además herederos con Cristo es cosa grandiosa, es motivo de fiesta y alabanza en entera gratitud.

DE ESCLAVOS A HIJOS, DE HIJOS A HEREDEROS. Tal redención debe ser exhibida por su iglesia, podríamos decir que somos redimidos en Cristo con el fin de exhibir la majestuosidad de Dios en todo su perfecto plan, exhibir su amor incondicional al tratarnos del modo que nos trató, extendió su manto de gracia sobre nosotros y esa gracia debe hacerse visible por medio de su Iglesia, y debemos también vivir de forma madura entendiendo que si bien nos hizo participes de sus bienes celestiales no deberíamos detenernos a mirar las migajas terrenales extraviándonos de la verdad, caminemos por lo tanto hacia aquella herencia eterna en los cielos viviendo por fe y creciendo en ella.

La paz del Señor Jesús el Cristo. –

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