martes, 4 de junio de 2019

06 - LA EVANGELIZACIÓN Y LOS DIFERENTES TERRENOS



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MENSAJE DOMINGO 06/11/2016

Por el Hno. Gabriel.-


Prosiguiendo con el desarrollo del Libro de los Hechos abordaremos en esta ocasión lo descripto en el capítulo 8, en donde se detalla de forma específica el trabajo evangelístico de Felipe, quien era uno de los diáconos de la iglesia primitiva, y que nos muestra dos casos puntuales de personas que reaccionan y creen al evangelio, una de manera falsa y otra de manera verdadera, Simón el mago y el etíope eunuco.

Contexto y aplicación
El contexto de este capítulo (Hch 8) viene determinado por la predicación que le precedió el domingo pasado la cual fue impartida por nuestro hermano Santiago quien se encargo de hablar en detalle cuales fueron las razones que generaron la persecución de los primeros cristianos.
A modo de repaso; la iglesia en un sentido doctrinal y espiritual era la extensión del Reino de los Cielos sobre la tierra, y el trabajo de los primeros cristianos fue hacer de este sentido espiritual algo físico y real a la vista de todos los hombres. Mucho se escucha decir en el cristianismo de hoy; “soy parte del reino de Dios, soy hijo del Rey”, pero son muy pocos los que viven como verdaderos ciudadanos de este reino celestial bajo la investidura espiritual, y este fue precisamente el caso de los primeros cristianos.

Jesús había predicado que el reino de los cielos se había acercado a la tierra, lo cual implicaba de forma directa que aquel gobierno que está por encima de todos, el reino desde donde Dios mismo gobierna se había extendido hacia la tierra. Las personas que oían este mensaje entendían perfectamente que una monarquía absoluta (una nueva autoridad), con un nuevo régimen se introducía e imponía en este mundo, y aunque al principio la inserción y proclamación de este reino celestial sobre la tierra fue por medio de Jesús y su manifestación poderosa, no obstante, la manifestación física (geográfica) y real del mismo se hizo visible por medio de la iglesia, por medio de los primeros cristianos, los cuales renunciando al mundo y a su sistema de control fueron sumergidos en una nueva cultura, en nuevas costumbres, comportándose como verdaderos ciudadanos del reino de los cielos. Por supuesto que tal conducta generó una reacción contraria al sistema mundano el cual se vio amenazado por el desarrollo y avance de este nuevo reino sobre la tierra e intento detenerlo por medio de una violenta y sangrienta persecución, sin embargo no pudieron acallar ni detener el avance y extensión de la embajada del reino de Dios en la tierra [La Iglesia de Cristo], con todo esto quedaba más que claro que el reino de los cielos estaba en contraposición al reino de las tinieblas y viceversa.
Dicho de otro modo, la vida de los primeros cristianos, su conducta, su trasformación, hizo que el reino de los cielos sea real y visible en la tierra, eran un grupo de hombres y mujeres que estaban en el mundo pero no eran del mundo, ni tampoco se movían bajo los preceptos e ideales del mundo sino según la voluntad de Dios. Y la iglesia de hoy debe generar exactamente el mismo impacto en el mundo, si decimos que pertenecemos a otro reino, al reino celestial, debemos comportarnos como verdaderos ciudadanos de tal renio, siendo investidos con las costumbres y cultura del cielo y desarrollar nuestra vida terrenal como verdaderos extranjeros por este polvoriento mundo. Dicho de otro modo, el reino de los cielos debe continuar siendo real aquí en la tierra por medio de la iglesia, por medio de nosotros, y esa diferencia entre cristianos y mundanos que fue tan polémica y dramática en el tiempo de la iglesia primitiva debemos hacerla real en la iglesia de hoy, ya basta de amoldarse a este mundo embustero, basta de consumir de sus aguas podridas, empecemos a beber de la Fuente de Agua Viva, empecemos a comportarnos como verdaderos embajadores del reino de Dios aquí en la tierra, volvamos al primer amor y a las primeras obras, y que el reino de los cielos quede bien representado por medio de su iglesia ateniéndonos a las consecuencias negativas que esto nos pudiera generar, porque marcar esta diferencia fue lo que ocasiono la persecución de los primeros cristianos, persecución que por supuesto resulto a favor de la vida de la iglesia, y aunque los primeros cristianos fueron humillados aquí en la tierra fueron no obstantes sus nombres fueron exaltados por Cristo allá en los cielos, recibiendo el galardón que Dios preparó para todos los que de verdad le aman (hicieron que sus vidas tengan verdadero significado en los cielos y no en la tierra).

La persecución y su efecto contrario
El inicio del capítulo 8 nos demuestra que la muerte de Esteban, a quien las autoridades judías mataron con total impunidad a fin de poder callarlo, dio pie a la persecución de toda la iglesia, lo que obligo a los cristianos que estaban concentrados en Jerusalén dispersarse por el mundo, hacia el resto de las ciudades y regiones del medio oriente.

Hechos 8:1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles2 Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. 3 Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.

Al matar a Esteban las autoridades judías consideraron que la mejor forma de callar a los cristianos y detener el avance del reino de Dios en la tierra era por medio de la persecución, la violencia, el maltrato, sin embargo para sorpresa de ellos y de todos esto contribuyo en favor de la iglesia haciendo que el evangelio del reino se esparza hacia el resto del mundo tal como Jesús mismo se lo había encomendado a sus apóstoles (Hch 1:8). El reino de los cielos debía abrirse paso en el mundo, debía traspasar fronteras, debía conquistar territorios, pero sin ejercer ninguna clase de violencia a física sobre las personas ni mucho menos utilizar armas humanas de guerra, antes por el contrario, frente a la violencia se comportaban como corderos, fueron maltratados y humillados y lo soportaron todo por amor de Cristo, y mientras más eran humillado más súbditos sumaba el reino de Dios, porque el evangelio era un poder que no podía ser acallado, era el poder de Dios.

El efecto del poder del evangelio
Hechos 8:4 Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6 Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8 así que había gran gozo en aquella ciudad. 9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

Producto de la persecución Felipe el diacono [y sabemos que es el diacono porque en el mismo verso 1 del capítulo 8 dice que todos fueron esparcidos de Jerusalén salvo los apóstoles], se fue a Samaria y allí guiado por el Espíritu de Dios predicaba el evangelio del reino (V12), y muchas personas creyeron al mensaje y seguían a Felipe, incluso aquel embustero llamado Simón que por medio de sus artes mágicas había engañado a las personas haciéndose pasar por un grande.
Algunas cosas a destacar de este párrafo primeramente es que Felipe predicaba “el evangelio del reino”, el mismo mensaje que Jesús predico durante su ministerio y el mismo mensaje que predicaron los apóstoles, de ninguna manera salió a contar su testimonio personal a las personas de samaria ni mucho menos hacer una campaña de sanidad para atraerlos, él sencillamente dirigido por el Espíritu Santo predicaba el evangelio del Reino exponiendo el nombre de Jesús como el Señor del reino de los cielos y el único intercesor entre Dios y los hombres (V12). Tal era la convicción de su mensaje y el poder de Dios que le acompañaba con ciertas señales que toda la obra mentirosa de aquel engañador llamado Simón quedo opacada y desestimada frente al poder real de Dios operando por medio de Felipe, lo que genero que muchas personas creyeran al evangelio.

¿Quién era Simón el mago?
Cabe destacar que Jesús mismo durante el primer año de su ministerio (año 28 dC) visito Samaria aproximadamente 6 años antes de que Felipe descendiera a esta ciudad, y le predico el evangelio a un gran número de samaritanos que creyeron en él y confesaron que Jesús era el Cristo el Salvador del mundo (Jn 4:40-42), lo que nos hace pensar que muchos de los samaritanos estaban esperando en cierto modo la continuidad de aquel trabajo que Jesús había iniciado, a lo que es muy probable que Simón tomando ocasión por esta necesidad de los samaritanos se hizo pasar por alguien enviado departe de Dios para engañar a las personas y lucrar con ellas por medio de sus artes mágicas. Es evidente que Simón se había enriqueció por medio de sus señales mágicas, sin embargo cuando conoció el verdadero poder de Dios operando por medio de Felipe quedo atónito y creyó el mensaje que predicaba, sin embargo su corazón aun estaba dominado por la maldad. Este pasaje nos enseña que creer si bien es condición necesaria para todo cristiano no es suficiente, dicho de otro modo, no basta solo con creer.

Hechos 8: 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí25 Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.

Esta segunda parte del texto nos enseña como era el corazón de Simón a pesar de haber creído, un corazón que continuaba gobernado por la maldad y el pecado. Dentro del ámbito religioso hay un término llamado “simonía” y que por supuesto deriva del nombre de Simón el mago, que se usa para hacer referencia a todos aquellos que son mercaderes de la fe o que pretenden comprar cargos eclesiásticos dentro de la iglesia – y cuantos cristianos hay hoy por hoy que padecen este síndrome dentro del cristianismo actual – sin embargo yo extendería este término no solo para los que anhelan escalar cargos jerárquicos dentro de la iglesia sino también para todos aquellos que piensan que pueden intercambiar cosas con Dios – y de estos sí que hay muchos – el hecho de que las personas entreguen parte de su sueldo a la iglesia [el diezmo] no es otra cosa sino que una “simonía”, porque la mayoría de ellos lo hace con el único fin de ser bendecido por Dios (aunque no niego que están lo que lo hacen de forma piadosa), como una especie de intercambio; “te doy este dinero a cambio de que me des mas o que me bendigas mucho”, tal acción no es otra cosa que una “simonía”, pero no solo buscan hacer intercambios con dinero, sino también con esfuerzo o determinadas acciones que se imponen con el único fin de recibir algo a cambio, eso también es “simonía”. Cuando se habla de Simón el mago la mayoría de los cristianos se alarma y se sorprende de la acción de este hombre y considera que se trata de un caso aislado, sin embargo ¡cuidado! Tú puedes estar padeciendo el síndrome de la “simonía” sin darte cuenta, tú puedes ser de aquellos que han creído al mensaje del evangelio pero aun persisten con un corazón malvado egoísta, que solo busca a Dios por intereses personales.
Entonces, desde el punto de vista doctrinal está claro que la acción de haber creído y haberse bautizado no es suficiente para todo cristiano, necesita de la investidura del Espíritu Santo para que se complete en él la obra trasformadora y permanezca en Dios creyendo en Él de forma constante.

Lucas 8:13 Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.

Santiago 2:19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

Simón el mago había creído a Felipe, pero su corazón aun no estaba rendido a Dios, no había muerto aun su naturaleza carnal, por tanto,  para Simón, haber creído al evangelio no era garantía de haber sido regenerado, sino precisaba del nuevo nacimiento espiritual y la llenura del Espíritu Santo. Se podría decir que se trataba de un falso creyente o una falsa conversión producto de una falsa fe, algo común y corriente en el evangelio de hoy “cristianismo contra simonía” ¿en que bando estas?

Pedro y Juan en Samaria
Otras cuestiones a resolver en este pasaje es ¿Por qué razón fueron enviados Pedro y Juan a Samaria? Y ¿Por qué razón los samaritanos no habían recibido el Espíritu Santo por medio de Felipe? Y también ¿Qué significaba la imposición de manos? y por ultimo ¿Habrán hablado en lenguas los samaritanos cuando recibieron el Espíritu Santo?

Primeramente diremos; era evidente que el trabajo de Felipe en Samaria fue de tal envergadura espiritual que la noticia de que los samaritanos habían creído al evangelio de Dios trascendió rápidamente y llego a Jerusalén, lo que impulso a los apóstoles [Pedro y Juan] a descender de Jerusalén a Samaria para completar el trabajo de Felipe, porque si bien todas estas personas habían creído al evangelio que predicaba Felipe aun no se había derramado sobre ellos la llenura del Espíritu de Dios para consumar el trabajo, solo habían obtenido la medida de fe espiritual para creer pero aun faltaba la investidura completa del Espíritu Santo para la total trasformación y regeneración de los creyentes.
Pero ¿por qué razón tuvieron que enviar a Pedro y Juan para que el Espíritu Santo se derramase sobre los samaritanos? Es evidente que Dios es un Dios de orden y trabaja de manera perfecta y funcional (sincronizada). La expansión del evangelio había sido encomendada a los apóstoles, y si bien Felipe era un diácono que guiado por el Espíritu de Dios predicaba el evangelio, de todos modos la confirmación del trabajo se determinaría por medio de los apóstoles quienes eran los encargados de establecer el fundamento de la iglesia en Jerusalén y en el resto del mundo (Ef 2:20). Además, para erradicar también aquella rivalidad que existía entre judíos y samaritanos (Jn 4:9) fue preciso la presencia de los apóstoles para confirmar que a partir de Cristo ya no habría divisiones entre los samaritanos y judíos sino que estarían perfectamente unidos en una misma mente, un mismo Espíritu, un mismo Dios, una misma doctrina y una misma adoración (Jn 4:20), y se acabaría aquel conflicto de ¿cuál es el verdadero lugar de adoración? y cosas similares.
Así que orando los apóstoles e imponiendo sus manos sobre los samaritanos que habían creído recibían el Espíritu de Dios del mismo modo que ellos al principio, confirmando Dios que ya no había ninguna diferencia entre unos y otros, sino que ambos ahora pertenecían al mismo Dios
Algo que es preciso aclarar aquí es que el poder de dar el Espíritu Santo no estaba en las manos de los apóstoles, o sea, el acto de la imposición de manos no era el canal o el método determinante con el cual Dios se valía para derramar el Espíritu de Dios a los samaritanos, la imposición de manos tenía que ver primeramente con una señal de aceptación y unidad entre unos y otros, con tener el mismo sentir y la misma dirección, y el don del Espíritu Santo venia determinado por Dios, Él lo daba, la decisión no era de los apóstoles, aunque de afuera parecía que esto era así [y esto lo vemos claramente en el caso de Cornelio y sus amigos en quienes el Espíritu de Dios descendió sobre ellos sin que Pedro tenga que orar e imponer sus manos Hch 10:44] No obstante es evidente que en esta ocasión fue preciso que los apóstoles oren por los samaritanos para que Dios conceda su  Espíritu sobre los que habían creído en Dios por medio del evangelio de Cristo.

Otra cosa notoria y muy probable en este relato es que los samaritanos al recibir el Espíritu Santo hayan hablado en lenguas del mismo modo que los apóstoles en el día de pentecostés (Hch 2:14) y del mismo modo que Cornelio el día de su conversión (Hch 10:44-46), no de balde Simón codicio el poder de los apóstoles porque vio que un fenómeno visible sucedía sobre aquellos que eran llenos del Espíritu Santo, y tal era aquella señal que vio Simón que considero que mucho mejor era esta clase de poder que operaba en los apóstoles que todos los milagros y señales que se habían hecho por medio de Felipe, y fue tanta su codicia que neciamente ofreció dinero a los apóstoles para que les participasen de este poder (como si se tratase de un truco mágico que puede ser trasmitido) para que nada menos él por su propia voluntad y por la imposición de sus sucias manos tenga la habilidad de dar el Espíritu Santo de Dios a quien él quisiera, dicho de otro modo, quiso tomar en su mano el poder y Espíritu de Dios para impartir la llenura del Espíritu Santo a los que él quisiera, realmente fue un pensamiento en extremo perverso, propio de un malvado corazón no regenerado, aun afloraba en él la carne que no se había negado a querer ser, sino buscaba el protagonismo, la fama, la jerarquía, anhelo ponerse a la altura de los apóstoles, considero que su virtud humana como experto orador lo capacitaba para tener la misma clase de poder que los apóstoles, tal como sucede hoy por hoy con todos esos actores y cantantes mundanos que se dicen cristianos y se meten en las iglesias pero con la única intensión de tener el primer lugar entre las personas, sin embargo Pedro lleno del Espíritu Santo respondió a Simón; Tu dinero se pierda contigo así como tu alma se perderá y se destruirá en el infierno, vas camino a la perdición, nos has alcanzado el favor de la vida de Dios sino que vas a morir, no eres parte del reino de Dios, no has sido regenerado, sino que neciamente has pensado que con el sucio dinero de este mundo podrido se puede comprar y agradar a Dios, no has ofendido a los hombres con esta maldad de tu corazón sino a Dios mismo, así que ruega a Dios si quizás quiera perdonarte este horrendo pensamiento de tu malvado corazón, porque si no lo haces vas a quedar prisionero de tu propia maldad y vas a beber de tu propia bilis porque en hiel de amargura veo que estas.
Tales palabras generaron espanto en Simón, pero ¿se arrepintió Simón de su pecado? Por su inmediata respuesta podemos deducir que NO se arrepintió de verdad, sino que fue tan solo sobrecogido de un temor y un espanto momentáneo, pero no para arrepentirse de lo que había hecho, sino para salvarse y evitar el castigo que se le avecinaba, o sea, su respuesta no demostró un genuino arrepentimiento, porque no busco humillarse delante de Dios pidiendo perdón por el malvado pensamiento de su corazón, sino tan solo se preocupo por salvar su pellejo, busco el ser librado del castigo de Dios pero sin arrepentimiento de su pecado.

Felipe y el etíope
En contra posición con el relato de Simón el mago tenemos el relato de Felipe y el etíope quien es un ejemplo de verdadera conversión a la predicación del evangelio, una persona de muchas riquezas pero con un corazón regenerado.

Hechos 8:26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y vé hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. 33 En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús36  Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37  Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39  Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. 40  Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

Los primeros versos de este pasaje nos demuestran que Felipe como predicador del evangelio no era guiado por su propio corazón sino por medio de Dios, quien le gobernaba e indicaba el plano y dirección de trabajo. Y así como primeramente predico a una multitud de personas en samaria ahora le tocaba predicar a un solo hombre en medio del desierto, a un etíope, dicho de otro modo a un gentil y eunuco

¿Quién era este etíope?
En contra posición con el relato de Simón el mago tenemos el relato de la conversión del etíope, un hombre gentil, que por el solo hecho de ser gentil era despreciado por el pueblo judío, y aunque todo aparenta que era un convertido al judaísmo de todos modos por causa de ser eunuco, de acuerdo a la ley de Moisés,  no podía ingresar al templo (Dt 23:1), o sea, toda su devoción consistía en mirar los servicios y diferentes ceremonias desde afuera, un hombre destinado a estar toda su vida fuera del templo de Dios, fuera del lugar santísimo, alejado de la presencia de Dios. Sin embargo su devoción por Dios quedaba demostrada por medio de su largo peregrinaje a Jerusalén habiendo recorrido miles de kilómetros desde su país (Etiopia) tan solo por causa de las festividades judías, y no solo esto, sino que volviendo de regreso a su lugar volvía inmerso en la lectura de los profetas. Su carácter demostraba una sincera búsqueda de Dios, el hecho de que como etíope haya obtenido una copia del libro de los profetas demostraba su amor por Dios.
Ahora, a pesar de ser gentil y eunuco, no era un hombre cualquiera, era nada más y nada menos que el tesorero de la reina Candace, un alto e importante funcionario del reino de Etiopia, vale decir que era como el ministro de economía de aquella nación o bien como el presidente del banco central de aquel reino, sin embargo su corazón demostró ser diferente al corazón de Simón, y a pesar de tener todo el dinero del reino de Etiopia a su disposición jamás intento comprar alguna virtud celestial o intercambiarlo a su favor de alguna manera, su verdadero interés no era bajo una mirada humana sino bajo una genuina búsqueda de Dios. Y por esta razón Dios envió su ángel a Felipe para enviarlo al encuentro del etíope en medio del desierto en el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, aproximadamente unos 80 km a 100 km de distancia, porque este sería un hombre que creería verdaderamente en Dios.

Lucas 8:15 Más la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

Este capítulo del libro de los hechos nos muestra el cumplimiento de la parábola del sembrador, ya que tenemos a Felipe como el sembrador y tanto a Simón el mago como también el etíope como los diferentes terrenos en lo que cayó la semilla, en uno por supuesto no dio fruto (Simón el mago) pero en el otro (el etíope) vemos que sí.

El orden de Dios para trabajar
Ahora, otro análisis que me interesa hacer de este texto es conocer porque razón Dios envió a Felipe a 100 km de distancia para evangelizar al etíope ¿acaso no era más fácil que el ángel que hablo a Felipe le hable directamente al etíope y le revele las escrituras? Pero otra vez este pasaje nos demuestra que Dios trabaja de manera ordenada, y de la manera que estableció las funciones en su cuerpo que es la iglesia de esa misma manera se mueve. Esto a su vez rebate aquel pensamiento soberbio de algunos cristianos (supuestos cristianos) de no querer ser enseñadas por otros hombres sino que esperan que Dios les revele las escrituras por medio de visiones celestiales y apariciones de  ángeles así como les sucedió a algunos profetas, pero eso sencillamente no va a suceder, Dios repartió funciones en los hombres y utilizará hombres como sus herramientas porque así lo estableció y no va a alterar ese orden. Por supuesto están los falsos y aprovechados que ejercen un dominio intelectual en las personas, no obstante, en los verdaderos cristianos los diferentes dones son para el servicio y edificación de la iglesia, de manera que aquellos que verdaderamente buscan a Dios adoptaran el mismo carácter que este eunuco el cual declaro “de mi mismo no puedo entender nada, necesito de alguien preparado que me enseña” y Dios se encargara de poner una persona idónea y preparada por él para suplir esta necesidad.

También hay que reconocer que Felipe era una persona preparada para esta función, no era un cristiano improvisado e impulsivo que quería servir a Dios ignorando las escrituras, antes por el contrario, era un hombre que había indagado las escrituras y estaba completo, y del mismo modo que Esteban había hecho de su fe una fe inteligente así también Felipe demostró ser una persona completa en Dios con una fe inteligente para dar a entender los misterios de Dios desde cualquier parte de las escrituras. En esta ocasión lo hizo comenzando desde Isaías, y a partir de esta profecía  le predico el evangelio al etíope.
Luego de esta travesía espiritual Felipe fue arrebatado por el Espíritu de Dios y fue llevado a Azoto, una ciudad Filistea que dista unos 32 km de Gaza, y predicaba por esos lugares hasta que llego a Cesarea. Lo que sucedió fue exactamente eso, este hombre desapareció de la vista del etíope porque Dios lo tomo y lo trasporto o traspuso de manera milagrosa hacia otro lugar, y a su vez esto le confirmo al etíope que Felipe era un hombre enviado por Dios de modo que todas sus palabras y predicación habían procedían de la boca de Dios, y luego de ver este suceso el etíope siguió su camino gozoso.

Conclusión
Por medio de este capítulo se exhiben dos tipos de fe; “la falsa” y “la verdadera”, dos formas de creer; la que se apaga y la duradera, dos tipos de terreno; el que no hace fructificar la semilla y el que da fruto en abundancia, dos tipos de corazones; el perverso y el sincero, dos clases de creyentes; el convenido y el humillado.
Pero una enseñanza clara que nos deja este pasaje es que haber creído no es suficiente, sino que debo creer todos los días, porque creer es un verbo de uso continuo para el cristiano, al punto tal que el día que dejo de creer estoy muerto.

2°Tesalonisenses 2:13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvaciónmediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.


La paz del Señor Jesucristo.-

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