martes, 4 de junio de 2019

08 - EL EVANGELIO TRASPASA TODO TIPO DE FRONTERAS


 
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MENSAJE DOMINGO 20/11/2016

Por el Hno. Gabriel.-


Continuando con este breve estudio del Libro de los Hechos abordaremos en esta oportunidad lo expresado en los capítulos 10 y 11, en donde se reporta un hecho asombroso y poco aceptado para la iglesia en ese tiempo, ya que hasta aquí si bien el evangelio se estaba esparciendo fuera de Jerusalén por medio de Felipe y otros más que escaparon de Jerusalén por motivo de la muerte Esteban, es probable que dicho trabajo no se consideraba aun la expansión oficial del evangelio, ya que los apóstoles todavía estaban concentrados en Jerusalén y no habían traspasado oficialmente fronteras étnicas ni geográficas, sin embargo, estos capítulos que desarrollaremos a continuación tratan exactamente de este asunto; “El Evangelio traspasa todo tipo de Fronteras”.
Es curioso notar que hasta aquí en estos últimos tres capítulos del libro de los Hechos (Hch 8, 9 y 10) se detallan tres casos puntuales de conversiones, los cuales podríamos ordenar del siguiente modo; “la conversión de un descendiente de Cam” (el etíope funcionario de Candace), “la conversión de un descendiente de Sem” (Saulo de Tarso) y “la conversión de un descendiente de Jafet” (Cornelio el centurión), y ver reflejado por medio de estos tres casos, como si fuera un preludio de lo que luego va a suceder, cuál sería el alcance que tendría el evangelio de Cristo en el mundo, traspasando fronteras étnicas y geográficas y llegando hasta lo último de la tierra.


Introducción
En meditaciones anteriores hemos visto el desarrollo y expansión del trabajo del Espíritu Santo en hombres y mujeres a partir del día de Pentecostés, y por medio de la inserción de ese Espíritu en las personas el Reino de los Cielos se hizo visible y real sobre la tierra, Espíritu que generó y sigue generando en las personas una real conversión sacándolas de una cultura terrenal y sumergiéndolas en una cultura celestial, quitándolos de una vida rodeada de muerte y tinieblas e introduciéndolos a una vida eterna rodeada de luz, creando en ellos un nuevo hombre que no se mueve según los designios y sentidos carnales sino bajo la percepción espiritual para todas las cosas, dicho de otro modo, estas personas que fueron llenas del Espíritu Santo ya no miraban el mundo con ojos de carne sino con ojos espirituales, perseguían lo invisible como si lo estuviesen viendo en cada instante de sus vidas, se comportaban como extranjeros pero no como extranjeros de otro país sino como personas de otro mundo, y vaya que si lo eran, eran personas que andaban en el Espíritu, vivían en el Espíritu y eran arrebatados por el Espíritu.
También hemos visto como el Espíritu de Dios trasformo la vida de aquel acérrimo perseguidor de la iglesia llamado Saulo convirtiéndolo en un devoto seguidor de Cristo, y el mismo que daba tormento y metía en cárceles a cristianos y los forzaba a blasfemar (Hch 26:11) ahora experimentaba el mismo tormento que él daba, dormía en las mismas cárceles en las que él encerraba, y degustaría de la misma fe que él despreciaba.
Ahora nos toca ver un caso particular de cómo aquel Espíritu trasformador se extendía fuera de Jerusalén traspasando todo tipo de frontera, tanto étnica como geográfica, cautivando a más hombres y mujeres sin hacer ningún tipo de distinción o acepción de personas. El tiempo de “la gracia de Dios” anunciada por los profetas del Antiguo Testamento había llegado y se abría paso en la tierra (Hch 2:38-39, 1°Pe 1:10).

Contexto
De acuerdo al contexto expuesto en la meditación anterior, impartida por nuestro hermano Santiago, nos ubicamos aproximadamente en el año 39 dC, un tiempo de paz para las iglesias en toda la región de Judea, Galilea y Samaria.

Hechos 9:31 Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.

Por este tiempo el apóstol Pedro emprendió un pequeño viaje para visitar a las iglesias de esta región a fin de confirmarlos y animarlos en el Señor. De hecho, tan gratificante fue su visita por estos lugares que mucha gente que aun no había creído al evangelio fue convertida por medio de las señales que por su mano se hicieron; “la curación del paralitico Eneas” en Lida, una ciudad que dista no más de 60 km de Jerusalén (Hch 9:32-35), y “La resurrección de Dorcas” también conocida como “Tabita” en la ciudad de Jope, una ciudad cercana separada solo unos 20 km de Lida (Hch 9:36-42). Posterior a esta última señal el apóstol Pedro se quedo en Jope un tiempo largo posando en casa de un hombre llamado Simón el cual se dedicaba al negocio de curtir cueros de animales (Hch 9:43). Lo curioso de su estadía en casa de este hombre es que el oficio de curtidor era despreciado por los judíos ya que al estar en contacto con cuerpos de animales muertos era considerado inmundo o impuro, sin embargo Pedro pasó por alto estas barreras culturales y se quedo hospedado allí durante muchos días, lo cual podría representar el prologo de esta maravillosa historia de la conversión de Cornelio y los de su casa.

La visión de Pedro
Hechos 10:1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, 2 piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. 3 Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. 4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. 5  Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. 6 Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. 7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; 8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. 9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado.

Entonces Pedro estaba en Jope, a una distancia de aproximadamente 75 km de Jerusalén, y estando allí, en casa de Simón el curtidor, mientras oraba cerca de las 12 hs del mediodía, le sobrevino un éxtasis, y esto se refiere a que mientras estaba orando fue invadido por una conmoción interna, una conmoción del alma por una unión directa o comunión intima con Dios (es como que estaba siendo sacado fuera de sí o del lugar, algo sobrenatural), y esto era por causa de que Dios estaba abriendo los cielos delante de Pedro, de repente sus ojos carnales fueron abiertos a un plano espiritual sobrenatural, es como que Dios estaba corriendo la cortina que encubre el lugar sagrado de su santa y gloriosa morada para mostrarle a Pedro una visión, es evidente que la condición carnal de Pedro estaba estupefacta, totalmente conmocionada por lo que veía, lo cual no es para menos los cielos estaban abiertos delante de él. Esta expresión de “los cielos abiertos” se menciona en otras ocasiones en las escrituras, y se refiere a que por un momento ya no vemos con nuestros limitados ojos de carne, sino con ojos espirituales en una esfera espiritual, tal como le sucedió al siervo de Eliseo el cual estaba perturbado por el sitio de los sirios y entonces Eliseo oro para que Dios abra los ojos de su criado, y no que él estaba ciego, sino que su mirada solo se limitaba a una esfera terrenal,  pero en cuanto los ojos les fueron abiertos por Dios pudo ver en una esfera espiritual todo el ejercito de Jehová con carros de fuego y huestes espirituales rodeando el monte y protegiendo a Eliseo (2°Re 6:15-17), otro caso también es lo que Jesús mismo le dice a Natanael en Jn 1:51; desde aquí en adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre, que no es otra cosa que una miraba sobrenatural dada por Dios, como también podemos traer a la memoria el reciente caso de Esteban el diacono (Hch 7:55-56), el cual  mientras era interrogado en el concilio luego de concluir su testimonio dijo; He aquí veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. En resumen podríamos decir que esto de ver los cielos abiertos se trata de casos aislados en donde Dios muestra su gloria a los hombres (al igual que Moisés) con un fin específico, Él decide correr la cortina que obstruye nuestra mirada para que podamos ver claramente su gloria en una esfera espiritual.
Entonces Pedro al ver los cielos abiertos Dios le mostro una visión la cual se repitió tres veces; algo semejante a un gran lienzo (como una sabana) que atado por las cuatro puntas era bajado desde el cielo a la tierra con todo tipo de animal cuadrúpedo terrestre, reptiles y aves, y una voz que le dijo “levántate Pedro mata y come”. Pedro inmediatamente apelo a su sentido selectivo de acuerdo a sus convicciones religiosas y desecho los animales que Dios bajo del cielo por considerarlos inmundos, y por supuesto que esto no era un capricho de Pedro, él estaba obedeciendo a lo inculcado por Dios respecto de las restricciones alimenticias, no obstante el mismo Dios que les había dado estas restricciones ahora se las estaba quebrando, obviamente esto no tenía que ver con comida o bebida, sino con un significado espiritual que se trataba de la inclusión de los gentiles en el reino de Dios. Se trataba de que Dios estaba quitando del medio aquella barrera étnica, cultural, religiosa y geográfica entre los judíos y gentiles, para hacer de ambos un solo pueblo para Él, ya no conforme a ritos y ceremonias que obran según la carne sino por medio de la sangre de Cristo.

Efesios 2: 11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

El hecho de que la visión se haya repetido tres veces significaba que este asunto de hacer de los dos pueblos uno solo, era firme departe de Dios y además se apresuraba a cumplirlo de tal manera que Pedro no tuvo mucho tiempo para pensar que significaba esta visión porque inmediatamente tres hombres le estaba buscando en la puerta de la casa en donde él estaba. Como referencia vemos que el sueño que tuvo Faraón en el tiempo de José (Gn 41:1-7), el cual se repitió solo dos veces demostraba que el asunto era firme y Dios se apresuraba a hacer cumplir estos sueños (Gn 41:32) en el caso de Pedro la visión sucedió tres veces e indefectiblemente se cumplió prácticamente de forma inmediata.

Dios no hace acepción de personas
Ahora bien, tres hombres de Cesarea (Cesarea distaba de Jope unos 50 km, allí había finalizado Felipe su travesía evangelística 5 años atrás Hch 8:40), un soldado romano y dos criados, llegaron hasta la casa de Simón curtidor buscando a Pedro, y mientras Pedro aun seguía tratando de entender la visión el Espíritu le dijo ve con estos hombres y no dudes.

Hechos 10:23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. 24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. 25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró26 Más Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. 28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? 30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, 31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. 32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Un tal Cornelio, centurión de una compañía militar llamada “la italiana”, esto es una cohorte que representaba la decima parte de una legión, o sea, Cornelio era el jefe de cien soldados que a su vez conformaban una tropa o compañía de seiscientos soldados que tenían por nombre “la italiana” y pertenecían a una legión de Roma, de repente este hombre (Cornelio) está buscando al apóstol Pedro. Si bien existía cierto rechazo de los judíos hacia los gentiles de forma generalizada, este sentimiento de rechazo se intensificaba aun más cuando se trataba de un soldado romano, por la rivalidad política, militar y religiosa, y además por el abuso y violencia que estos ejercían sobre los judíos (Mt 5:41), sin contar el maltrato, humillación y violencia física que los soldados romanos le infringieron a Jesús de Nazaret con sus azotes y con aquella cruenta cruz con la que lo mataron, ahora, pasando por alto todo esto un centurión romano envía a buscar a Pedro.
¿Quién era Cornelio? Una persona que creía en el Dios de los judíos, probablemente llevaba años practicando una vida devocional a Dios, haciendo obras de caridad a favor de los judíos y orando siempre pero sin conocer verdaderamente a Dios. No obstante un día mientras oraba un ángel del Señor se le presento declarándole que sus oraciones y buenas obras habían subido delante de Dios (como un incienso de olor fragante, y aunque de ningún modo sus obras lo salvaban de la condenación, todos modos no habían pasado desapercibidas, sino fueron aceptables), y les dio instrucciones específicas de lo que debía hacer.
Nuevamente lo curioso de este asunto es (tal como lo vimos en meditaciones anteriores) ¿no era más fácil que directamente el ángel le predique el evangelio a Cornelio? ¿Para qué movilizar hombres de una ciudad a otra en un viaje largo para traer a un hombre especifico que haga este trabajo? La respuesta es porque Dios es un Dios de orden, y de la manera en que repartió funciones en su cuerpo de esa misma manera se mueve y trabajaba en su iglesia, Pedro era la persona encargada de la predicación del evangelio y solo él debía impartir este mensaje, así estaba trazado en el diseño de Dios y de esa forma lo llevo a cabo.

Ahora, Pedro es avisado por el Espíritu Santo que debe ir y que debe ir “sin dudar”, y esta aclaración es importante hacer ya que de acuerdo a los prejuicios de Pedro él jamás hubiera elegido adentrarse a la casa de Cornelio para predicarle el evangelio, con aquella visión que tuvo Pedro quedaba demostrado que él hacía acepción de personas, hacia distinciones étnicas y culturales entre unos y otros y no había renunciado a ello, y aunque la comisión que el Señor le había encomendado tenía como encargo predicar el evangelio a todo el mundo y a toda criatura (Hch 1:8, Mr 16:15, Lc 24:47) es probable que ellos (los apóstoles) hayan tenido una pre-interpretación del encargo, quizás entendieron que debían predicarle el evangelio a todos los judíos dispersos por todo el mundo, y si el Espíritu Santo no le hubiese enviado a casa de Cornelio es probable que él de su propia cuenta jamás les hubiera predicado a los gentiles. Así como a Pablo se le tuvo que aparecer Jesús mismo en el camino a Damasco porque de lo contrario él no creería al el evangelio por medio de la predicación, del mismo modo Dios le tuvo que abrir los cielos a Pedro y mostrarle una visión porque de lo contrario no le predicaría a los gentiles; Hechos 10:28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo.
Entonces hizo falta que Dios mismo le muestre que toda aquella barrera étnica y cultural que Pedro tenía impregnada, a partir de Cristo quedaba desecha, y Pedro entendió la visión, entendió que Dios no hace acepción de personas, Él no tiene en cuenta color de piel o rasgos físicos, preparación académica o cultural, si es alto o bajo, delgado o relleno, fuerte o débil, rico o pobre, sabio o ignorante, judío o griego, Él sencillamente no hace acepción de personas, porque si Dios hiciera acepción de personas es seguro que tanto tú como yo no estaríamos en su reino. Y debo aclarar que una cosa es acepción de personas y otra muy distinta es su elección soberana; “la acepción” radica en una elección favorable sobre una persona teniendo en cuenta sus atributos o cualidades (como cuando se juega a algún deporte) y este no es nuestro caso, porque en este sentido ningún hombre destacaba para con Dios porque todos estaban igualmente muertos en delitos y pecados, pero otra cosa muy distinta es su “elección soberna”, la cual radica en una elección que Dios hace pero basado en su propia voluntad sin contemplar merito de los hombres, dicho de otro modo se trata de una elección incondicional; ¡Gloria a Dios por ello!, porque de otro modo jamás hubiéramos formado parte de su pueblo.

Romanos 2:11  porque no hay acepción de personas para con Dios.

Gálatas 3:28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

Romanos 10:12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;

Santiago 2:1  Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.

Una enseñanza muy destacada en este pasaje es que nuestra fe debe ser siempre sin acepción de personas, y no estoy hablando de nuestra conducta hacia afuera de la iglesia, estoy hablando de nuestro trato entre nosotros como hermanos dentro de la iglesia, esto significa que tenemos que tratarnos unos a otros igualmente sin favoritismo, sin diferencia entre unos y otros, sin distinción de parentesco, sangre o cualidades físicas, sin tener en cuenta clase social o posición económica, intelectualidad o sencillez, porque delante de Dios somos todos hijos igualmente tan solo por la gracia de Cristo, ninguno tiene más merito que otro en su elección incondicional.
Es triste ver como dentro de la iglesia existe acepción de personas, entre todos se saludan como hermanos pero en realidad están divididos con ciertos favoritismo y distinciones, ya sea por parentesco o simpatía pero están divididos, sin embargo tal actitud demuestra una fe inmadura. Puede que nos escandalicemos con la actitud de Pedro frente a la visión y desprecio hacia los gentiles, pero es probable que nosotros estemos actuando del mismo modo, y no hace falta que Dios abra los cielos para mostrarnos que somos así, quizás eso sería peor (Dios bajando un lienzo con todos los hermanos de la iglesia y tú sin darte cuenta esta eligiendo a unos y a otros no, tratando a unos de puros y a otros de inmundo). Entonces nuestra genuina fe debe demostrarse también en nuestro trato, relacionándonos unos a otros sin acepción de personas.

El formato de la predicación de Pedro
Otro aspecto importante a destacar de este capítulo es la predicación del apóstol Pedro a Cornelio y a todos los que con él estaban en su casa:

Hechos 10:36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. 40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; 41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. 42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. 43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

La predicación de Pedro primeramente destaca a Jesús el único mediador entre Dios y los hombres, como el único intercesor que puede reconciliar a los hombres con Dios y librarlos de la ira divina. Y también presenta a Jesús como el Único Señor de todos, y a partir de esta presentación comienza su predicación a los gentiles, en otras palabras Pedro comienza su predicación diciendo; Jesús es el único Salvador de los hombres y Él es el Señor de todos los hombres (les guste o no, esto no es democrático), y no hay otro Nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hch 4:12), esa es básicamente la introducción de la predicación de Pedro en la casa de Cornelio, y desde allí empieza a relatar en detalle cómo es que aquel hombre llamado Jesús de Nazaret, de quien muchos escucharon y a quien él mismo conoció personalmente, demostró ser el Cristo de Dios, un hombre que fue ungido con el Espíritu Santo de Dios y con poder del cielo, el cual siendo propicio a las debilidades de los hombres y sanándolos de sus enfermedades fue luego asesinado por las autoridades judías y por los romanos colgándolo en un madero (luego de haberlo azotado y humillado públicamente), no obstante pasado tres días Dios le levanto de los muertos y se presento vivo a un grupo pequeño de personas de los cuales yo soy testigo – dice Pedro – habiendo comido con él luego de su resurrección el cual también nos envió a predicar y que diésemos testimonio a todas las naciones de que Él es el que Dios a puesto por juez de vivos y muertos, y que todos los pecados de los hombres van a ser juzgados en Él, porque Él es aquel de quien los profetas anticipadamente anunciaron la gracia de Dios, de modo tal que todos los que en Él creen hallaran el perdón de pecados, porque todo aquel que invocare el Nombre de Cristo será salvo, indistintamente de cualquier raza pueblo o nación, todo aquel que invocare el Nombre de Cristo será salvo…

El bautismo del Espíritu Santo a los gentiles
Hechos 10:44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

El Espíritu Santo se derramo sobre los gentiles del mismo modo que en los apóstoles en el día de pentecostés, y “los fieles de la circuncisión”, seis varones judíos cristianos que habían ido con Pedro probablemente como testigos (Hch 11:12), se quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo se derramaba desde el cielo también en los gentiles, sobre personas que no eran fieles de la circuncisión, y de repente toda esa fidelidad sin sentido a la circuncisión con todos sus ritos y costumbres quedaba en ridículo delante de ellos, perdía valor, ya no era necesario, y exactamente de eso se trataba este asunto, Dios quebrando toda cultura del antiguo pacto.
Estos gentiles fueron bautizados con el Espíritu Santo de Dios y hablaron en lengua del mismo modo que los apóstoles en el día de pentecostés (Hch 11:15), por supuesto que fue un evento ordenado y controlado, probablemente se hayan postrado y adorado al Señor Jesús en diferentes idiomas, frente a tal escena Pedro entendió que no había ningún obstáculo que se interponga para que estos gentiles sean bautizados en agua (Hch 11:17) (quizás si esto no sucedía Pedro se hubiera negado a impartirles el bautismo en agua), porque si Dios mismo estaba rompiendo toda aquella regla cultural que dividía ambos pueblos quien era Pedro para estorbarlo los planes de Dios e impedir que lo haga…
Y todo esto fue necesario que suceda para que los judíos entiendan que ya no habría pared intermedia que dividiera a los hombres delante de Dios, sino que a partir de Cristo todos los hombres serian reconciliando con Dios para conformar un solo pueblo, el pueblo espiritual de Dios.

Algunos aportes importantes de este texto es que no hay condiciones o reglas para ser bautizados por el Espíritu Santo de Dios, porque este evento esta puramente en manos de Dios, o sea, Él puede derramar su Espíritu en el hombres antes de su bautismo en agua o posterior a su bautismo en agua (tal como el caso de los samaritanos), es indistinto, no hay un orden riguroso en este asunto, aunque particularmente considero que es más probable que haya más casos de personas que fueron investidas con el Espíritu Santo de Dios posterior a su bautismo en agua. Pero a mas de esto el orden, como fuere que sea, pierde importancia frente a la incógnita de saber si verdaderamente he sido bautizado con el Espíritu Santo de Dios o no, porque una cosa es saber que el Espíritu Santo debe ser derramado en el creyente y otra cosa es tener la certeza de que he sido bautizado con su Espíritu Santo.
El bautismo del Espíritu Santo es el verdadero distintivo de todo cristiano, es lo que determina la conversión en nosotros, es la garantía de nuestra regeneración hacia la naturaleza de Cristo. Particularmente considero que el gemido constante de todo cristiano es; “Señor lléname de tu Espíritu Santo y no quites nunca de mi tu Santo Espíritu” (Sal 51:11).

Conclusión
Esta maravillosa historia destaca enormemente la gracia de Dios sobre los hombres, mostrando que fue solo por “SU GRACIA” y nada más que por SU GRACIA que fuimos rescatados para salvación, y que Dios no preciso de absolutamente nada de nosotros para acercarnos su favor, sino que fue por su amor incondicional, el cual actuó sin acepción de personas, tratándonos del mismo modo a unos y otros, siendo imparcial con todos a fin de que todos alcanzásemos la salvación, para la alabanza de la gloria de SU GRACIA con la cual nos hizo aceptos en el Amado (Ef 1:6)

Tito 3:4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Efesios 2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios9 no por obras, para que nadie se gloríe.



La paz del Señor Jesucristo.-

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