martes, 4 de junio de 2019

10 - PRIMEROS DISCÍPULOS Y PRIMERAS SEÑALES




MENSAJE DOMINGO 10/04/2016

Por el Hno. Gabriel.-


Continuando con el desarrollo de la temática “La vida y obra de Jesús”, y de acuerdo al orden cronológico de los hechos, nos toca en esta ocasión abordar, según el evangelio escrito por Juan, quienes fueron los primeros discípulos que se unieron a Jesús y también cuales fueron las primeras señales que Jesús hizo públicamente al comenzar su ministerio. Para ello nos vamos a remitir a libro de Juan quien, a diferencia de los otros evangelios, expresa con detalles estos acontecimientos:

Juan 1
35  El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
36  Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
37  Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.
38  Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?
39  Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.

40  Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
41  Este halló (busco y encontró) primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado (encontrado lo que habíamos estado buscando) al Mesías (que traducido es, el Cristo).
42  Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro) (tan solo con mirarle Jesús conoció quién sería Pedro, hasta aquí no se dice con precisión que Pedro empezó a seguir a Jesús).
43  El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipey le dijo: Sígueme.
44  Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.
45  Felipe halló (busco y encontró) a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
46  Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
47  Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
48  Le dijo Natanael (no negó lo que Jesús decía)¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
49  Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.
50  Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.
51  Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

¿Cuando sucedió todo esto?
Tanto Mateo, como Lucas y Marcos expresan que Jesús inmediatamente posterior a su bautismo fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo (esto lo estudiamos en la meditación anterior), y estuvo allí cuarenta días. Sin embargo Juan, luego de exponer el prologo de su evangelio (Jn 1:1-18) comienza el relato de los sucesos a partir del verso 19 del mismo capítulo en los cuales omite el relato de la tentación de Jesús en el desierto. O sea que todo lo expresado a partir del verso 19 en adelante se ubica un par de meces posterior al acto de la tentación de Jesús en el desierto. ¿Porque es importante aclarar esto? Puede que algunos encuentres ciertas discrepancias o incoherencias entre el relato que hace el apóstol Juan del bautismo de Jesús comparado con el relato de los otros tres evangelios. Esto se debe a que muchos asocian que lo que Juan (el apóstol) relata a partir del verso 29 del capítulo 1 se refiere al momento exacto del bautismo de Jesús, pero esto no es así, no hay ninguna afirmación que demuestre que éste es el momento del bautismo de Jesús, antes por el contrario, la situación aquí es que Jesús ya fue bautizado por Juan, ya fue llevado al desierto para ser tentando, o sea, ya ha pasado cierto tiempo desde su bautismo (un par de meces quizás), y ahora por alguna otra razón Jesús se está acercando a Juan el bautista, y éste al verle que viene hacia él inmediatamente proclama de nuevo que “Jesús es el Cristo”, dicho de otro modo, empieza a dar testimonio público de que Jesús verdaderamente es el Mesías, y las razones que afirman su testimonio son las cosas que sucedieron durante el bautismo de Jesús el cual para esta ocasión él esta recordándoles a todos dicho momento, o sea, Juan está diciéndoles a todo; “este hombre (Jesús) que está viniendo hacia mí es el Mesías prometido a Israel, y esto lo sé porque el día que yo lo bautice los cielos se abrieron y el Espíritu Santo descendió sobre él como paloma y permaneció en él, y aparte de esto escuche una voz desde los cielos que decía este es mi hijo amado en quien tengo complacencia”. Esta es la situación del relato de Juan (el apóstol) en el  capítulo 1 verso 29 al 34, y todo este relato se ubica un par de meces posterior al bautismo de Jesús.

Me es necesario hacer esta aclaración, ya que el texto que leímos en el inicio del mensaje (Jn 1:35-51), forma parte de un relato secuencial que Juan (el apóstol) viene desarrollando de forma cronológica de tres días consecutivos, en donde la aparición de Andrés y Juan se ubican a partir del tercer día de este relato (Juan 1:19 es el primer día, Juan 1:29 es el segundo día, y Juan 1:35  es ya el tercer día de esta cronología)

Los primeros discípulos de Jesús
Entonces, el relato de este tercer día (Jn 1:35-51) declara que dos discípulos de Juan el bautista, entre los que se menciona a Andrés y por deducción el otro es Juan, eran primeramente discípulos de Juan el Bautista, o sea, estaban con él y le oían y atendían a todo lo que predicaba y enseñaba, al punto tal que en cuanto Juan el bautista vio nuevamente a Jesús que andaba por allí les dijo a Juan y Andrés, “éste es el Cordero de Dios”, que dicho de otro modo, les estaba diciendo; ahora tienen que seguir a Jesús, este es aquel de quien yo dije; después de mi viene otro que es mayor que yo que era antes de mi de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado (Jn 15,27 y 30), por tanto ya no me sigan a mí sino a Él.
Entonces Andrés y Juan oyeron hablar a Jesús e inmediatamente le empezaron a seguir, a lo cual viendo Jesús que le seguían les dijo; - “¿que buscan?” - raro verdad, es como si en vez de  aceptarlos los estuviera corriendo, sin embargo ellos respondieron – Maestro ¿Dónde moras? -  y esto no se refiere simplemente a que ellos querían conocer el lugar donde vivía Jesús, sino que dicha expresión implica más que eso, es como decir  - Maestro no nos queremos separar de ti hoy sino queremos estar contigo todo este día, incluso hasta en el lugar donde vives - es evidente que las pocas palabras que Juan y Andrés oyeron de la boca de Jesús fueron suficientes para confirmarle a ellos que Jesús indefectiblemente era el Mesías, al punto tal que no se quisieron separarse de él aquel día, sino que estuvieron con Jesús inclusive hasta el lugar en donde moraba – cosa que por cierto no nos dice sino que nos deja con la intriga –
Hasta aquí los primeros hombres que se acercaron a Jesús y le siguieron (por voluntad propia) fueron Andrés y Juan. Pero no acaba allí, sino que posterior a esta reunión privada que ellos mantuvieron con Jesús, Andrés inmediatamente fue a buscar a su hermano Pedro y le dijo – Hermano tengo algo que decirte, hemos hallado al Mesías – y tal declaración implica que estos hombres estaban buscándole, de hecho, como mencionamos en meditaciones anteriores, había ciertos grupos de personas que ya desde hace tiempo estaban en busca del Mesías, quizás por los eventos de hacía unas tres décadas atrás habían acontecido (la aparición de ángeles y demás señales y testimonios), el cálculo de las profecías en el libro de Daniel, y sumado a todo esto la predicación de Juan el Bautista quien había anunciado públicamente (Jn 1:26) que en medio de ellos ya estaba uno que era más poderoso que él el cual era nada más y nada menos que el Cristo.
Pedro fue con Andrés para conocer a Jesús y ni siquiera hizo falta la presentación formal entre ellos  ya que Jesús mirándole le identifico y a su vez le cambio el nombre, porque hasta aquí Pedro no era conocido como “Pedro” sino como “Simón hijo de Jonás”. Esto demuestra ya desde el principio que Jesús transformaría a Simón, inclusive desde el nombre, para hacer luego de él una herramienta útil para la vida de la iglesia. Aquel a quien todos conocían como Simón (del nombre Simeón que quiere decir “el que es escuchado”) moriría y nacería un nuevo hombre al que todos conocerían luego como Pedro que quiere decir Piedra.

De acuerdo al relato de Juan, otro de los primeros seguidores de Jesús fue Felipe, el cual a diferencia de Andrés y Juan este fue llamado por Jesús con la orden “sígueme” la cual Felipe obedeció al instante. Felipe era de Betsaida (casa de pesca), una importante ciudad de Galilea en la cual Jesús operó haciendo muchas señales (Mt 11:21). Del mismo modo que Andrés actuó con su hermano, así también actuó Felipe con su amigo Natanael (quien también es nombrado como Bartolomé en los otros evangelios), al cual busco para decirle – hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés (Dt18:15) y los profetas – expresión que se refiere directamente al Mesías. Hasta aquí Natanael es un hombre que se esforzaba por vivir en justicia, trataba de hacer su vida en función de la ley de Dios, y es probable que estuviera dedicado desde hacía un tiempo a indagar por medio de las profecías y el libro de Moisés cómo y cuándo habría de aparecer el Mesías. Dicho de otro modo, Natanael era un hombre preparado y no sería una persona fácil de engañar, el quizás tenía cierta confianza en que tenía la capacidad de reconocer al verdadero Mesías de acuerdo a su criterio de justicia y no dejarse engañar (no debemos olvidar que hasta aquí ya dos hombres se habían levantando haciéndose pasar por el Cristo, un tal Teudas y luego Judas Hch 5:36-37). Sin embargo Felipe se encuentra con él y le dice “hemos hallado a aquel de quien vos estas diligentemente investigado en los libros de Moisés y los profetas, ¡es Jesús, el hijo del carpintero José, de la ciudad de Nazaret!” a lo que Natanael respondió – Es imposible, de Nazaret no va a salir nada bueno – entonces Felipe sin más palabras le dijo – ven y ve, compruébalo tú mismo – Natanael fue a ver de qué se trataba aquello que Felipe decía, y sucedió que cuando se acercaba, Jesús le identifico prontamente declarándole que él era un verdadero israelita que no se deja engañar por nadie (o no se dejaría engañar fácilmente). Natanael no negó lo que Jesús decía, antes le pregunto – ¿acaso me conoces? y es probable que él estaba pensando que Jesús era un impostor – A lo que Jesús respondió – antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera yo te vi – y esto fue suficiente para que Natanael caiga de rodillas delante del Cristo. Ahora, el gran dilema nuestro es tratar de entender que significaba esto que “debajo de la higuera te vi”, y no nos queda más que conjeturar lo que esto significaría. Me atrevo a decir que la higuera era quizá el lugar de oración y constante meditación de Natanael, un lugar donde se sentaba a preguntarle cosas a Dios, un lugar que solo conocía él y nadie más. Hasta puede que en aquel lugar haya tenido sueños similares a los de Jacob en Génesis 28:12 con ángeles que subían y bajaban, y es por esto que luego Jesús le declara (verso 50-51) que por haber creído tan pronta y sinceramente, ahora vería la obra de Dios desde una perspectiva sobrenatural.

Su aplicación hoy
Hasta aquí estos cinco hombres (Juan, Andrés, Pedro, Felipe y Natanael), fueron los primeros que se relacionaron con Jesús, aunque no todos ellos le siguieron inmediatamente, porque de acuerdo a Mateo y Marcos el llamamiento oficial de Pedro y Andrés, Santiago y Juan viene posterior al inicio del ministerio de Jesús, el cual fue a partir del encarcelamiento de Juan el bautista (Mt 4:12-25).

Pero a más de esto, la gran enseñanza que obtenemos de estos pasajes es primeramente las palabras de Jesús a Andrés y Juan, “si verdaderamente me quieren conocer vengan y vean cual es mi morada” (Jn 6:37). Primeramente la puerta está abierta, y segundo, el trabajo de entrar es tuyo.

Y lo curioso de esta invitación es que Jesús no fue hallado de gente de la nobleza ni de la alta realeza (aristocracia), sino por hombres comunes, hasta se podría decir insignificantes, pero lo maravilloso de esto es que por medio de ellos, de lo insignificante y despreciado Jesús logro establecer un canal, un canal para que sus palabras eternas permanezcan en un mundo mortal. Logro plantar lo eterno en seres mortales y sacar fruto de ellos en abundancia. Él fue un cultivador de mentes, dicho de otro modo logro sembrar su mente en la mente de ellos, clono su mente en ellos, los trasformo, cambio el rumbo de sus vidas, le dio un sentido eternal a una vida mortal, ellos ya no mirarían a las cosas terrenales, ahora tenían esperanza de vida eterna, ahora trabajarían en las cosa celestiales. Nunca nadie había hablado más allá de los que los ojos podían ver, nadie podía tener tanta imaginación, sin embargo estos hombres traspasaron esos límites, ellos tenían insertada una esperanza viva, una esperanza basada en todo lo que Él decía. Y si todo era cierto, solo Él tenía la llave para poder alcanzarlo.

Principio de señales
Juan 2
1 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
2 Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.
3 Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
4 Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.
5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.
6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros (35 litros cada uno, lo que nos indica que en las tinajas cabían aproximadamente 100 litros de agua).
7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.
8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.
9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,
10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.
11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Primeramente diremos que Juan, en todo su evangelio solo relata, sin incluir la resurrección de Jesús, relata solo 8 milagros (Jn 2:1-11 el agua hecha vino, Jn 4:46-53 sana al moribundo hijo de un oficial, Jn 5:1-10 sana al paralitico de Betsaida, Jn 6:1-15 la alimentación de los 5000, Jn 6:16-21 él anda sobre las aguas, Jn 9:1-12 sana a un ciego de nacimiento, Jn 11:38-44 resucita a Lázaro y Jn 21:1-13 prepara comida y ordena una pesca), entre los cuales está la boda de Caná. O sea que para Juan el evento de las bodas en Caná tiene un alto grado de importancia en el relato del evangelio. Juan de hecho presencio muchísimos milagros de Jesús, pero él mismo escribe que si tendría que reportar todo las señales que Jesús hizo durante su ministerio no cabrían los libros en el mundo (Jn 21:25) y además agrega que estas pocas señales escritas en su evangelio se escribieron para que creamos en Él y para que creyendo tengamos vida en su Nombre (Jn 20:30-31).

Las bodas en Caná
Esto nos hace notar primeramente que las bodas en si no son un hecho irrelevante para Jesús, no es algo que carezca de importancia, y esto es porque las bodas en si tienen que ver con un pacto que Dios ha ordenado, un pacto de unión, una alianza que se hace delante de Dios y que hasta el día de la fecha no ha cambiado. En esta ocasión Jesús fue invitado a una boda en Caná y él no se reusó a ir a la misma sino que asistió a ella, y vaya participación que tuvo al final en la misma.

Ahora, estando en las bodas, luego cuando el vino se acabó, María se acerca a Jesús y le hace conocer este inconveniente; ¿Por qué María hace esto? Primero; ¿será que era la boda de un pariente suyo y por eso ella se preocupaba porque todo salga bien? De hecho el relato comienza diciendo que “María estaba allí” (Jn 2:1), y luego nos muestra que tiene autoridad sobre los que sirven (Jn 2:5) dándonos a entender que María estaba involucrada en la organización de esta boda. Y no debemos olvidar que una celebración de bodas en aquellos días tenía un prolongado tiempo de duración, que eran aproximadamente unos 5 o 6 días, tiempo en el cual el esposo debía consumar la unión en el cuarto nupcial. Por esta razón el esposo precisaba de personas que pudieran atender a los invitados y encargarse de que todo lo referente al servicio saliera bien durante la fiesta. Una buena fiesta de bodas hablaba bien del esposo y al mismo tiempo demostraba su capacidad de solvencia para sostener a su esposa, de lo contrario, cuando algo salía mal era una situación muy vergonzosa para el esposo y parte de culpa recaía en los organizadores de la misma.
Ahora bien, María estaba involucrada con la organización de estas bodas, en la cual se presenta un problema, el vino se acabó antes de tiempo, y aunque a simple vista esta situación parezca un dato menor, no lo es para ese momento, porque en ese tiempo no existían los negocios y supermercado como ahora para salir a comprar vino. Fabricar vino tenía todo un proceso artesanal que precisaba de tiempo para la fermentación de la uva pisada, y así elaborar el vino. Se dice además que para que el vino no cause embriaguez durante la fiesta debían mezclarlo con agua en proporciones determinadas. O sea que era todo un trabajo que evidentemente María no lo solucionarían en una hora; ¿Por qué recurrió a Jesús cuando faltó el vino? ¿Acaso sabia ella que Jesús haría un milagro ese día? Si pensamos que SI sabía, le estamos otorgando a María un atributo de omnisciencia y autoridad la cual o hace superior o igual a Jesús, es dar crédito a pensar que Jesús obedeció a María en esta ocasión, pero no fue así.  Visto de este modo tenemos que concluir que es un hecho de que María NO sabía que Jesús haría un milagro aquel día, sin embargo aun no respondemos la pregunta ¿por qué María recurrió a Jesús? Para responder a esta pregunta vamos a usar un poco de sentido común, primeramente José (esposo de María) ya no está en este tiempo, esto significa que José ya había fallecido, y quien se tuvo que hacer cargo de todas las cosas durante la ausencia de José fue Jesús, se encargo de la carpintería, y se debe haber encargado también de todos los deberes que tenían que ver con la administración de la casa, o sea que cada situación que surgía en el hogar de María y que precisaba de una solución ella no tenía más que recurrir a Jesús, dicho de otro modo María estaba acostumbrada a recurrir a Jesús para darle solución a los problemas, el cual por cierto debe haber sido una persona muy inteligente y razonable para brindar soluciones a problemas, y estoy hablando que lo hacía sin hacer uso de poderes divinos, tan solo con sabiduría e inteligencia.
Si fuera así, aquí María recurre a Jesús para pedirle que le ayude a resolver este problema en el cual ella estaba involucrada y que por cierto era de gravedad, porque si no se solucionaba a tiempo evidenciaría una mala organización del evento y sería una vergüenza pública para el esposo. Como María estaba acostumbrada a recurrir a Jesús, no dudo en esta ocasión en ir a él en busca de una solución al problema. Sin embargo la respuesta de Jesús es un poco desconcertante; “¿que tiene conmigo mujer?, aun no ha llegado mi hora”. Esta respuesta nos hace ver primeramente que Jesús ya no está bajo el techo y la autoridad de María. Cuando tenía doce años y durante toda su adolescencia y juventud él estuvo sujeto a María y José (Lc 2:51), pero aquí Jesús tiene ya 30 años de edad, ya no está bajo la tutela de María, por tanto ella ya no tiene autoridad sobre él, es por eso que su primera respuesta es “¿qué tienes conmigo mujer? Aun no ha llegado mi hora” lo cual es como decir: “que parte tengo yo contigo, que nos vincula, o que te hace pensar que sigo involucrado con tus cosas, ahora estoy reservado para otro trabajo especifico con su hora determinada (la expresión mi hora en la mayoría de las veces se refiere a su muerte)”, dicho de otro modo, es como que le está diciendo “ya no cuentes conmigo, ahora estoy en otro servicio”.
Hay quienes toman equivocadamente este pasaje para mostrar que María tenía cierta influencia en las decisiones de Jesús, pero no es así, porque aquí el punto no es María, el centro de la escena es Jesús. Vemos en otros pasajes que cuando María con su otros hijos buscaron a Jesús, él no les dio importancia por encima de los que le oían (Mt 12:48 Mr 3:33 Lc 8:21), como también en otra ocasión mientras él predicaba una mujer de entre la multitud se levanto y dijo;  “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste (como buscando dar crédito de la sabiduría de Jesús a su madre), a lo que Jesús respondió; primero son bienaventurado los que oyen la enseñanza y las hacen (no importa quién me trajo) (Lc 11:28).

Pero volviendo a la situación en las bodas, a pesar de la respuesta de Jesús, María dijo a los sirvientes que obedezcan a lo que Jesús dijera (delego su responsabilidad en Jesús). Sin embargo estaba determinado por el Padre Celestial que Jesús empezara a manifestarse a partir de esas bodas (Jn 5:19 y 30, 6:38), y vaya manifestación del poder de Dios, porque no teniendo Jesús nada en las manos creo vino. Dicho de otro modo Jesús mediante el poder de su palabra paso por alto todo el proceso de labrar la tierra, sembrar la semilla, regarla el plantío, esperar que crezca, cosechar su fruto y fabricar el vino. El simplemente dijo, llenen con agua esas tinajas y luego sin mediar más palabras el agua se convirtió en vino. Y por supuesto no cualquier vino, de hecho ese vino jamás lo había probado hombre alguno, el jefe de los sirvientes en cuanto lo probo le dijo al esposo este es el mejor vino y lo has guardado hasta el final, y aunque el maestresala no sabía de donde procedía los sirvientes y demás discípulos de Jesús si lo sabían.

El propósito de la señal
Este fue el principio de las señales que Jesús comenzó a realizar en el mundo y lo hizo en Caná de Galilea durante una boda, y a partir de allí sus seguidores creyeron en Él y le siguieron a donde él iba, sin embargo su predicación oficial no fue sino cuando Juan fue apresado.

Su aplicación hoy
Que enseñanza nos pudiera verter todo este relato hoy, podríamos elaborar algunas analogías a partir de esta señal; Primeramente Jesús estaba trayendo un vino nuevo al mundo, un mejor y más sabroso vino el cual se iba a depositar en odres nuevos, quienes en este caso serian los gentiles (Mt 9:17). Este vino también pudiera representar su sangre del nuevo pacto, el cual el daría gratuitamente a favor de todos los que habían de creen en él, a fin de que consumado el pacto tengamos también nosotros celebración de bodas con él quien es el esposo de la iglesia (Mt 22:1-10, 26:29). Y por último, toda boda en aquel tiempo, se consolidaba con la sangre de la noche nupcial, por lo cual el esposo debía exhibir las sabanas de la noche nupcial a todos los invitados en donde constaba la sangre que demostraba la pureza de la novia la cual se había conservado para el esposo, pero cuando no había sangre inmediatamente se disolvía el casamiento, sin embargo, nosotros que éramos una novia impura para él, fuimos purificados por medio de su sangre, la cual el derramo por nosotros justificándonos delante de todos y tomándonos para él ¡Gloria a Dios, por su inmenso amor y misericordia!  

La paz del Señor Jesucristo.-

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