miércoles, 5 de junio de 2019

13 - ¿IMPOSIBILIDAD? SOLO CREE Y CONFIÉSALO



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MENSAJE DOMINGO 07/01/2018

Por el Hno. Gabriel. -


Introducción
Retomando con nuestro breve pero apasionado estudio de la carta a los Romanos, abordaremos en esta ocasión el contenido doctrinal de los últimos versículos del capítulo 9 y todo el capítulo 10, hasta aquí Pablo ha finalizado la parte más fuerte de su exposición respecto de la elección soberana de Dios, lo que sigue es mostrar que este proceder soberano de Dios fue exhibido desde la antigüedad por medio de los profetas y a su vez se propone mostrar también que la salvación que le era imposible obtener al hombre, fue alcanzada solo por medio de creer con fe.


Contexto
Las meditaciones anteriores, impartidas por nuestro hermano Santiago, explicaron detalladamente la profundidad del contenido doctrinal del capítulo 9, capítulo muy controversial y polémico debido al gran tema que encierra estos pocos versículos, que es nada menos que “La soberanía de Dios para elegir y predestinar a sus hijos”, y aunque ya se dijo todo lo referente a este asunto, quisiera recalcar algo que es muy cierto y sensato retenerlo, y es que; entender la doctrina de la soberanía de Dios en la predestinación de sus hijos, no me convierte a mí en un predestinado, vale decir que; si yo tengo dudas respecto de mi salvación y necesito que alguien me garantice que seré salvo, la doctrina de la predestinación no es la respuesta ni mucho menos me garantiza mi salvación, así que los que se apoyan en la predestinación para descansar en ella como el seguro fundamento de su salvación están en un gran peligro de muerte, porque, lo único que me asegura que yo soy hijo de Dios camino hacia una segura e inamovible salvación es el Espíritu Santo en mí (Ro 8:16), lo cual se hace visible por medio de la regeneración de mi ser al carácter y vida de Cristo, no es una doctrina lo que me salva, sino la obra de su Espíritu en mi.

Desde el comienzo de la carta, Pablo dejo muy en claro que la justificación de los hombres, ya sean judíos o gentiles, es y será solamente por la gracia de Dios por medio de la fe en Jesús el Cristo (Ef 2:8), porque ya sean judíos o gentiles, ambos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, no hay diferencia alguna, y al margen que los judíos corrían con cierta ventaja sobre los gentiles por haber recibido la promulgación de la ley divina, de todos modos, eso no les aseguraba la salvación, ya que por la obras de la ley ningún hombre fue justificado para con Dios (Ro 3:20), sino que tan solo por medio de la fe en Jesús el Cristo es hallada y recibida esta justificación solo por gracia, no por obras, sino por gracia (Ro 3:28, Ga 2:16), justificación que opera a nuestro favor no anulando nuestra sentencia de pecadores sino proveyéndonos de un sustituto que pueda cargar con nuestra condenación, imputándosele sobre sus lomos nuestras culpas e imputándonos a nuestro favor sus meritos, a fin de que seamos enteramente justificados en el Sublime Tribunal Celestial. De este modo el Antiguo Pacto basado en la letra queda desplazado y abolido por su ineficacia (He 7:18), para que ya no vivamos en el antiguo régimen de la letra, sino bajo el nuevo régimen del Espíritu Santo en nosotros, el cual nos lleva a andar en una vida nueva, no conforme a los deseos engañosos (Ef 4:22) sino conforme a los deseos del Espíritu para agradar a Dios.

Pablo les demuestra también a los judíos que todo este asunto de la justificación y salvación de los hombres estaba trazado así desde el principio, todo fue perfectamente planeado por Dios desde antes de la fundación del mundo, y todo el desarrollo de la creación está perfectamente orquestado por Dios, nunca nada se ha escapado de sus manos sino que todo cumple su propósito, porque al final todo se trata “del propósito de Dios”, él formó desde el principio vasos de ira para destrucción como también vasos de honra para derramar su gloria en ellos, y tal como lo dice los versos 22 y 23 de romanos 9; soporto con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y a fin de hacer notoria las riquezas de su gloria las mostro para con los vasos de misericordia que el mismo preparo de ante mano, y así como el alfarero (literalmente) tiene potestad sobre el barro para darle la forma que él desea, así también Dios, y con mucho más poder y soberanía, tiene potestad sobre su creación para hacer con ella como Él quiera. Al final todo este propósito suyo va a exhibir su perfecta justicia y condena sobre el pecado, y su excelente e inconmensurable gracia y misericordia sobre el pecador. Ese es el Dios que adoramos, un Dios con poder y amor, justicia y misericordia.

Es obvio que tales declaraciones de Pablo podrían hacer ver a Dios como un ser arbitrario e injusto, sin embargo se trata de soberanía, un atributo que hace a la Divinidad de Dios el Creador, de otro modo no sería Dios y no sería Señor de su creación.

Romanos 9: 20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria,

En otras palabras ¿Realmente está el hombre a la altura de cuestionar el proceder de Dios? ¿Puede el hombre, formado del barro por mano de Dios y sostenido en vida por el soplo de su aliento, cuestionar a Dios por su accionar? ¿No sería eso algo osado? ¿Qué le respondió Dios a Job al respecto de esta cuestión?

Job 40:6 Respondió Jehová a Job desde el torbellino, y dijo: 7 Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás. 8 ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú? 9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios? ¿Y truenas con voz como la suya? 10 Adórnate ahora de majestad y de alteza, Y vístete de honra y de hermosura (si realmente estas a la altura de Dios entonces vístete como Dios, de majestad y hermosura, y no solo eso, obra también como Dios)11 Derrama el ardor de tu ira; Mira a todo altivo, y abátelo. 12 Mira a todo soberbio, y humíllalo, Y quebranta a los impíos en su sitio. 13 Encúbrelos a todos en el polvo, Encierra sus rostros en la oscuridad; 14 Y yo también te confesaré Que podrá salvarte tu diestra.

Es obvio que el hombre no está a la altura de cuestionar el accionar de Dios, no está a la altura de su poder y atributos, no está a la altura de su soberanía, de hecho nadie, absolutamente nadie en todo el universo está a la altura de cuestionar el accionar de Dios, de lo contrario él no sería el Omnipotente y Omnisciente Dios.
Por otro lado, la elección soberana de Dios no radica en una selección arbitraria que Él hace sobre una humanidad que está golpeando las puertas del Reino de los cielos para poder entrar y entonces Él sale y escoge solo a unos cuantos de ellos y a los demás los expulsa al infierno, ¡NO!, no es esa la imagen o cuadro correcto de la humanidad, sino la imagen real es que toda la humanidad, y solo por puro gusto, están corriendo desesperadamente a las puertas del infierno, todos ellos están golpeando las puertas del infierno para entrar allí, entonces Dios, que tiene misericordia por las almas corruptas y enfermas de pecado, decide escoger solo unos cuantos de ellos, a los que Él quiere, y los saca de esa equivocada dirección para ponerlos en la senda angosta y adentrarlos a su reino, solo por gracia, los demás siguen buscando la muerte, esa es la verdadera imagen de la elección soberana de Dios, su accionar soberano finalmente destaca su inmensurable misericordia.

Mateo 7:13 …porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;

La misericordia de Dios no es algo que le hombre se merezca o pueda demandar, sino es algo que Dios imparte como Él quiere, Dios ha decidido tratar a algunos con justicia y a otros con misericordia. Por medio de su justicia todos fuimos condenados a muerte y muerte eterna, pero por medio de su misericordia algunos fuimos sustituidos en esa condenación tan solo por la gracia soberana de Cristo.

24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles25 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. 26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente. 27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; 28 porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. 29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

Pablo les demuestra a los judíos que este proceder soberano de Dios se ve claramente por medio de los profetas, vale decir que Dios actuó soberanamente desde el principio, citando al profeta Oseas dice que Dios tomó la decisión de llamar pueblo suyo al que no era su pueblo, y no por merito de los hombres sino por pura misericordia y soberanía. Los libros de los profetas exhiben claramente el proceder soberano de Dios, Pablo no está predicando una novedad doctrinal a los judíos, sino presentando a Dios tal como es Él de acuerdo al testimonio de los profetas. Citando a Isaías dice; por más que el pueblo físico de Israel sea como la arena del mar de todos modos solo el remante ser salvado, y esto no es merito de ellos sino por decisión soberana.

Vale decir que; si Dios aplicara tan solo su juicio sobre su propio pueblo, es un hecho que nadie hubiera permanecido, sino que todos hubiesen sido destruidos por la el juicio de Dios, sin embargo por su misericordia decidió hacer permanecer a unos cuantos, solo por su misericordia, como lo menciona el profeta Isaías citado por Pablo en el verso 29, si Dios no aplicara su misericordia, así como Sodoma y Gomorra fueron destruidas del mismo modo también los judíos habrían sido destruidos, así que aquí el tema en cuestión no es la soberanía de Dios, sino la grandeza de su misericordia, esto es lo que nos muestran las escrituras a lo largo y ancho de ella, los salmos exaltan la misericordia de Dios, mas de 150 veces se menciona la misericordia de Dios en los salmos, y tan solo 5 veces se habla de la soberanía de Dios en toda la biblia, es un hecho que debemos detenernos más en contemplar sus misericordia antes que cuestionar su soberanía.

30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe31 más Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado.

Pablo presenta aquí una objeción, que de seguro está en la mente de todo judío; ¿Su elección soberana hizo que los gentiles que no iban detrás de la justicia hayan alcanzado la justicia por medio de la fe, y su propio pueblo Israel, que iba detrás de la justicia por la ley finalmente no la alcanzo? Parece injusto, es incomprendido, sin embargo Pablo responde; el problema es que los judíos no iban detrás de la justicia divina por amor a Dios, sino obligados a obrar a favor de esa justicia, no obedecían la ley por amor a Dios, sino por obligación y fastidio, su corazón y sus miradas no estaban puestas en satisfacer las demandas de Dios, sino que buscaban satisfacer sus propios deseos carnales, tal fue su desprecio por Dios que cuando Dios se manifestó en carne ellos no lo conocieron; a los suyos vino y los suyos no le recibieron (Jn 1:11), y peor aún, lo mataron clavándolo en la cruz, lo humillaron de la peor manera, lo despreciaron… tropezaron en la piedra que era la Roca de su Salvación.

Tristemente, esta es la imagen de muchos “cristianos” hoy, porque no creen en Dios, no creen en su palabra, no creen en su doctrina, no creen que Dios mora en medio de sus hijos por medio de su Espíritu Santo, no aman la santidad, sino que solo se obligan a estar cada domingo presente en la reunión esperando alcanzar de ese modo la justificación solo por obras, pero tropiezan en la Roca de Salvación, el Señor tenga misericordia…

Romanos 10:1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; 4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas.

Aunque Pablo era considerado un traidor para los judíos, de todos modos él los amaba, amaba a sus hermanos judíos, a su pueblo, y no dejaba de clamar por ellos para que alcancen la salvación por medio de El Cristo. Entendía perfectamente y por experiencia propia el rechazo de ellos hacia el cristianismo, entendía su celo, pero no era un celo sincero hacia Dios, sino un celo hacia la religión que habían construido, celo por sus costumbres, sus ritos, su legado, pero un celo ignorante de las escrituras, un celo sin discernimiento, un celo sin Espíritu, sin precisión, pasaban por alto la ciencia de las escrituras, no la encendían, y por esta razón no cabía en sus mentes la justificación por gracia por medio de tan simplemente creer en Cristo Jesús, eran incrédulos, preferían continuar en aquel intento inútil de agradar a Dios por obras, tal fue su obstinación y necedad por establecer su propia justicia que mataron a al único que los podía justificar

La justicia por medio de la ley era una imposibilidad para el hombre, y aquella palabra pronunciada por medio de Moisés; que aquel que haga estas cosas vivirá por ellas… era algo absolutamente imposible para el hombre, nadie alcanzaría la vida y justificación por medios propios, Ro 3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.  12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Es por ello que aquel intento inútil de agradar a Dios por medio de la ley caduco en Cristo, finalizo en Él, porque solamente en Él somos justificados para con Dios en base a la imputación de los meritos de su vida perfecta en nosotros, y la imputación de nuestros pecados sobre sus lomos, dicho de otro modo, el Antiguo Pacto finaliza en Cristo, Cristo es la finalización y término del Antiguo Pacto judío.

6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8 Más ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

A diferencia de la justificación por obras, la cual era una imposibilidad absoluta, la justificación por fe proponía no algo imposible, sino algo cercano, al alcance de los hombres, y para describir tal cercanía Pablo cita un pasaje de Deuteronomio en donde Jehová mismo habla al pueblo judío respecto de que la ley no estaba distante de ellos, sino al alcance para obedecerla, el problema con ellos era que no podían cumplirla, pero Dios había puesto al alcance de ellos la salvación

Deuteronomio 30:11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? 13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? 14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

Del mismo modo, la fe no le pide al hombre que realice una odisea imposible por todo el universo para alcanzar la salvación, como si se tratase de una travesía al cielo para hacer bajar a Cristo y poder cree así, lo cual es imposible e innecesario porque Cristo ya vino, o una travesía para descender al abismo y traer al Cristo de entre los muertos para que todos crean en él, lo cual también es imposible e innecesario porque Cristo ya resucito de entre los muertos, ¡la fe no es una travesía imposible para el hombre!
El evangelio no manda hacer cosas imposibles para que las personas alcancen la salvación, sino que la palabra de Cristo dice; estoy cerca de ti, accesible y entendible, en tu boca y en tu corazón, para ser creída con tu corazón y confesada por tu boca; Dios ya descendió y se encarno en Jesús el Cristo (el Verbo Encarnado), fue sacrificado por nosotros para expiar nuestros pecados y resucitado por Dios para nuestra justificación, ascendió a los cielos y fue exaltado hasta lo sumo como el Señor de señores y Rey de reyes ¿lo crees? De eso se trata la justificación por fe.

Ahora, hay que aclarar que creer en Él y confesarlo como Señor no es solo una declaración verbal, sino una subordinación total a su autoridad lo cual se demuestra con mi vida, si fuera solo por creer la historia de Él eso no sería suficiente, porque aun los demonios creen y tiemblan (Stg 2:19). Jesús debe ser confesado como SEÑOR y creído como SALVADOR, si estas cosas operan en nosotros, seremos salvos (tiempo futuro, algo por alcanzar, se trata de convicción), y creer y confesar es producto de la fe, vale decir que la verdadera fe me conducirá a confesarlo como mi Señor y creer en Él como mi único Salvador, las dos cosas van de la mano, no existe tal cosa como que Él es mi Salvador pero no mi Señor y cosas así.

10 Porque con el corazón se cree para justicia (creo en su obra expiatoria, creo que solo en Él soy justificado), pero con la boca se confiesa para salvación (me subordino a su autoridad y señorío para que transforme mi vida y confieso que soy esclavo de Él)11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

La convicción de creer se siembre en el corazón, nace en el corazón, abunda el corazón y de la abundancia del corazón habla y confiesa la boca (Lc 6:45), vale decir que si verdaderamente creo de todo corazón y tengo convicción de lo que creo mi boca lo confesará abiertamente para salvación, mis hechos lo testificaran para glorificar a Cristo, y todo aquel que aloja en su corazón esta esperanza, ninguno será avergonzado.

Desde el tiempo de los profetas Dios venia mostrando que el alcance de la salvación basado en creer con fe era para TODOS, no solo para un grupo de judíos, sino que todo aquel que lo creyere, fuere de la nación que fuere, ninguno seria avergonzado, porque no hay diferencia entre judíos y gentiles, Dios el Creador, Jesús el Señor de toda la creación, no es solo el Dios de los judíos como ellos mismo lo pensaban, sino que el Dios de toca la Creación, primeramente se reveló a los judíos, pero no era posesión exclusiva de ellos, sino que Dios es Dios de toda la creación, de toda la raza humana, y extiende su misericordia y salvación a todos los que le invocan, y todo aquel que a Él clamare y llamare, todo aquel que en Él creyere, ninguno será avergonzado, no será defraudado en aquel día todos aquellos que en Él esperaron, porque si clamaren a único Señor y Salvador del universo, serán por Él alcanzados y glorificados.

14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Tan maravillosa noticia, tal evangelio glorioso, ¿acaso no debe ser una proclamación universal? ¿Si el alcance de esta gloriosa salvación es brindada a todos los hombres, indistintamente de raza, nacionalidad y linaje, no debe entonces ser predicada a todas las naciones? Porque la predicación es el medio por el cual esta verdad será publicada y proclamada, todos deben saber de esta verdad, si Dios es el Salvador y Señor de todos, entonces todos deben saber esta verdad.
Como lo dijo Jesús; oren pidiendo al Padre que envié obreros a su mies (Mt 9:38), y esto es importante aclararlo, porque es Dios quien debe enviar obreros preparados y con convicción y pasión por las almas para que les predique, para que anuncien este glorioso evangelio de la paz entre Dios y los hombres por medio de Jesús, tales mensajero serán de pies hermosos para aquellos que sean alcanzados por esta verdad… pero de repente la declaración se pone un poco tenue…

16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Aunque es un hecho profético que no todos creerán al evangelio, de todos modos el evangelio debe predicarse, porque la fe opera por el oír el evangelio, y el oír el evangelio viene determinado por Dios en todo sentido, tanto del que se detiene a oír el mensaje como también que es Dios quien abre el oído del que escucha.

Hechos 16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Vale decir, que no predicamos con la esperanza de que multitudes se conviertan, sino que lo hacemos en primera instancia por obediencia a Dios, por lo tanto no debemos desanimarnos tras la respuesta negativa de la gente, ya de tiempos antiguos el profeta Isaías anunciaba que no todos recibirán la buena noticia de la muerte expiatoria y sustitutiva de Cristo, no todos tendrán la capacidad de oír tal mensaje, pero de todos modos, la predicación sigue siendo el medio para que los hombres alcancen la fe en Jesús.

18 Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, Y hasta los fines de la tierra sus palabras. 19 También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato os provocaré a ira. 20 E Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; Me manifesté a los que no preguntaban por mí. 21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

Al final, nada de todo lo mencionado debe ser algo novedoso para los judíos, su problema es que ignoraban las escrituras, porque desde el tiempo de Moisés ya se anuncio que Dios los provocaría a celos con un pueblo que no eran su pueblo, esto es nosotros, los que éramos gentiles, y también el profeta Isaías tocante al asunto habla de que Dios sería hallado de los hombres que nunca le buscaron, y somos nosotros, los que creemos en Cristo Jesús, pues en Él hemos hallado el tesoro escondido, la Perla de gran precio, se manifestó a nosotros cuando nunca preguntamos por Él. Y referido a la dureza de Israel, a su incredulidad y obstinación, también fue algo profetizado, pues se escribió de ellos; todo el día se le extendió mi mano a un pueblo contradictor, un pueblo no solo desobediente, sino también contradictor.

Conclusión
Dios, que ha orquestado todo, no ha trazado una salvación distante de su propia creación, no ha trazado una odisea imposible y travesía insuperable para que los hombres lleguen a su reino, no está al otro lado del mundo como para que salgamos a buscarlas, sino que cerca de ti la ha puesto, en tu boca y en tu corazón, y si confesares con tu boca que Jesús es tu Señor, con todo lo que implica que Él sea tu Señor, y creyeres en tu corazón, con toda la convicción que implica creer, que Dios le levanto de los muertos, entonces serás salvo, y tal esperanza de salvación no me la arrebatara nadie.

La paz del Señor Jesús el Cristo. –

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