martes, 4 de junio de 2019

15 - JESÚS INSTRUYE A SUS DISCÍPULOS



MENSAJE DOMINGO 22/05/2016

Por el Hno. Gabriel.-


Así como en meditaciones anteriores hemos estudiado el desarrollo del ministerio de Jesús en la región del Norte a fin de comprender su forma de trabajo, en esta ocasión estudiaremos cuales fueron las directrices con las que el Señor Jesús instruyo a sus discípulos al momento de enviarlos a trabajar.

Introducción y contexto
Recordamos, tal como se planteo en la meditación anterior, que Jesús no fue un hombre improvisado durante su ministerio, no hizo absolutamente nada fuera de lo establecido en el plan del Padre Celestial, sino procedió de acuerdo a una ruta de trabajo determinada para hacer cuanto se le había ordenado que haga; Juan 12:49 Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar50 Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. Con esto vemos que todo el accionar ministerial de Jesús fue estrictamente determinado por Dios, de modo tal que Él solo se limito a cumplir lo que se le había ordenado. Y esta fue exactamente la manera con la cual opero Jesús con sus discípulos al momento de enviarlos a trabajar en el área espiritual, ya que al enviarlos no les dijo – “vayan y prediquen como bien les parezca, y usen todo tipo de estrategia que de resultado para convencer a la gente” – ¡NO!, sino que desde el saludo inicial hasta la salida de cada ciudad les dio instrucciones (mandamientos) especificas de cómo debían proceder y comportarse en este trabajo espiritual. O sea, con el mismo esquema de trabajo con que Él se movía operó para encomendar el trabajo a sus discípulos.

A su vez, estos doce discípulos a los cuales Jesús envió a trabajar fueron previamente seleccionados por Él de acuerdo a la voluntad del Padre (Jn 17:12), porque tal como lo describe Lucas 6:12, luego de haber estado orando (Jesús) toda la noche cuando llego la mañana selecciono a sus doce discípulos los cuales serían sus apóstoles, y a partir de ese momento estos hombres estuvieron al lado de Jesús durante su ministerio viendo su forma de trabajo y proceder. Cabe destacar también que hasta aquí estos hombres por causa de seguir a Jesús habían abandonado todo aquello que los vinculaba a este mundo Lucas 18:28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. Eran personas que habían estado día y noche al lado de Jesús, habían comido con él, dormido donde él dormía, eran verdaderos discípulos instruidos tanto en la doctrina como en la práctica.
Fue a estos hombres, que luego de un tiempo de haber estado con Él (aproximadamente un año y medio) envió a trabajar. Hasta aquí ya estamos en el año 29 dC y probablemente entre los meses de Febrero - Marzo.

Mateo 10
5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones (mandamientos), diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,
6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.
8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;
10 ni de alforja para el camino, ni de dos túnicasni de calzadoni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.
11 Más en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis.
12 Y al entrar en la casa, saludadla.
13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros.
14 Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.
15 De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.

Tanto Marcos y Lucas registraron también en su evangelio este relato, lo cual comparándolos con el de Mateo nos permite enriquecer aun mucho más la instrucción del Señor a sus discípulos:

Marcos 6
7 Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.
8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto,
9 sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.
10 Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar.
11 Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad.
12 Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.
13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

Lucas 9
1 Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
2 Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.
4 Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid.
5 Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.
6 Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

El porqué de la misión
Primeramente responderemos preguntas tales como; ¿Por qué razón Jesús envió a sus doce discípulos a predicar el evangelio? ¿Cuál fue el motor de esta decisión?
Podemos encarar la respuesta a esta pregunta de dos formas; primeramente, como hemos dicho antes, ninguna decisión del Señor fue producto de su propia voluntad, lo cual nos lleva a concluir rápidamente que esto fue una decisión soberana de Dios. Pero también vemos que el contexto de esta situación es lo que se menciona unos versículos antes (Mt 9: 35-38), donde claramente el Señor, en virtud de la gran multitud de personas que estaban necesitadas del favor de Dios, expresa la necesidad de colaboradores para poder extender el trabajo hacia estos hombres. En sentido metafórico era como ver un inmenso campo sembrado listo para ser segado (cosecha) (Jn 4:35) pero sin obreros suficientes para poder segarlo.

Mateo 9
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Detrás de la imagen de una inmensa multitud de personas Jesús vio una gran cantidad de ovejas desamparadas y dispersas que no tenían pastor, y esta expresión tanto en la historia de los reyes como en los profetas era sinónimo de derrota y confusión (1°Re 22:17, Zac 10:2), detrás de esta declaración los discípulos entendieron que estas personas estaban en una pésima condición espiritual. Eran ovejas a la deriva sin ninguna guía y protección, expuestas a todo tipo de peligro y destrucción. Por supuesto que esto tenía que ver puramente con la condición espiritual de estas personas, dicho de otro modo, esta gran multitud de personas más que suplir una necesidad física (ser sanados de una enfermedad) necesitaban suplir una necesidad espiritual, necesitaban ser sanados en lo espiritual, sus almas estaban desorientados y sin dirección de Dios, por más que sus enfermedades corporales sean curadas, de todos modos perecerían bajo el fuego de la ira de Dios, por lo cual Jesús consideró que estaban en el tiempo justo de ser rescatados, de ser arrancados de esa paupérrima condición espiritual, necesitaban ser quitados con urgencia del infértil terreno en el que estaban. Es por eso que la siguiente analogía que el Señor Jesús utiliza para referirse a la multitud tiene que ver con un campo sembrado que está listo para ser segado (Jn 4:35), donde las personas son las mies que urgentemente debe ser quitada del aquel suelo terrenal (condición espiritual) y colocadas en el granero espiritual (el reino de Dios). Esta multitud necesitaban invertir prontamente su condición espiritual, el tiempo de hacerlo era inmediato, pero se precisaba de más obreros para ejecutar tamaña labor.
Podríamos decir entonces que la razón por la cual el Señor Jesús vio la necesidad de enviar a sus discípulos a predicar el evangelio y sanar enfermos fue por causa del pésimo estado espiritual en el que se encontraban las personas del lugar. El tiempo de trabajar había llegado, el entorno lo demandaba, pero quien determinaba que personas entrarían en esta labor sería únicamente Dios (el dueño de la mies).
Primeramente Jesús hizo participes a sus discípulos de su compasión, hizo que estos pudieran ver a esta multitud de gentes del mismo modo que Él las veía, les mostro el estado y condición en las que se encontraban y de esta manera creo en ellos la misma necesidad, a fin de que a partir de ese momento ellos mismos se identifiquen con el problema y clamen a Dios para que revierta prontamente esta lamentable situación.
Estos nos enseña que el Señor antes de enviarte a cualquier labor primeramente te mostrara su corazón, va a hacerte participe de su dolor, va a identificarte con la situación, a fin de poder usarte plenamente para su labor (2°Co 5:20). Esto sencillamente desbarata toda idea de fama y exaltación humana.

La Misión
A partir de esta situación el Señor comisiono a doce hombres para esta determinada misión, el objetivo del trabajo tenía un sentido puramente espiritual el cual comenzaba con un genuino arrepentimiento que daría luego a luz una nueva vida espiritual. Ellos debían (Mt 10:6-8) ir a las ovejas perdidas y desamparadas de la casa de Israel, a esa multitud de gente derrotada y apartada de Dios, debían ir a ellos y predicarles que El reino de los cielos se había acercado, que todos debían arrepentirse de sus pecados (Mr 6:12), que había llegado el tiempo de ser libertados y consolados de la opresión y tormento del pecado, por lo tanto los enfermos serian sanados, leprosos serian limpiados, muertos serian resucitados, endemoniados serian curados, sus vidas serían restauradas, y todo esto sencillamente gratis. La misión era restaurar la condición espiritual de los israelitas de aquel lugar, acercar el reino de Dios a ellos y libertarlos del poder del pecado, y del mismo modo que Jesús había avanzado y desarrollado su ministerio predicando y haciendo señales para hacer notorio el poder de Dios, del mismo modo debían ahora sus discípulos encargarse de esta misión. Siguiendo un planeamiento especifico y determinado para que nada se haga de forma improvisada, sino de manera ordenada. Por esta razón y a fin de que el trabajo sea eficaz el Señor Jesús instruyó a sus discípulos dándoles mandamientos específicos de cómo debían obrar comenzando desde el saludo de llegada (Lc 10:5) hasta la salida de cada aldea de la región.

Las instrucciones
Es evidente que detrás de estas instrucciones y restricciones con las que el Señor Jesús prescribió a sus discípulos estaba forjando en ellos una conducta, los estaba disciplinando a fin de moldear sus comportamientos al momento de trabajar en la obra espiritual, tal como se realizan los adiestramientos de personal en las fábricas a fin de que la producción tenga un alto rendimiento.
La obra del Señor jamás fue una tarea improvisada, sino ordenada hasta en el más mínimo detalle, para que también la obra espiritual tenga un alto rendimiento. Dios no es un Dios de desorden sino de orden, y lo vemos obrando así desde el antiguo testamento con cada una de las instrucciones que le dio a Moisés para proceder en la fabricación del tabernáculo y los diferentes utensilios y cosas que se habían de usar en los diferentes rituales, aun el proceder de los sacrificios y ceremonias estaba perfectamente reglamentado. Servir en la viña del Señor es un trabajo que está perfectamente desarrollado y reglamentado por Dios, porque es su viña, es su empresa, y Él la dirige a la perfección.

Mateo 10:5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones (mandamientos), diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6 sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia... 11 Más en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y posad allí hasta que salgáis. 12 Y al entrar en la casa, saludadla. 13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendrá sobre ella; mas si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros. 14 Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies.

Marcos 6:7 Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos... 10 Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar… 12 Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.

Las instrucciones que Jesús les dio a sus discípulos abarcaban primeramente el recorrido y destino a donde debían ir, la forma en la que se debían repartir para trabajar (de dos en dos), la forma correcta de predicar y presentar el mensaje, el beneficio a aplicar posterior a la predicación sobre los arrepentidos, el lugar donde debían alojarse y el tiempo de su alojamiento en dicho lugar (una casa digna), el saludo con el que se debían presentar (Lc 10:5), la comida que recibirían al final, y como proceder con el rechazo en ciertos lugares.
Esto nos demuestra todas las cosas que Dios tiene en cuenta al momento de enviar a sus siervos a trabajar. Es lamentable ver cómo ha decaído hoy por hoy la predicación del evangelio y el trabajo ministerial en las muchas congregaciones, y esto se debe a la falta de instrucción y disciplina de los obreros. Envían jóvenes inexpertos a predicar sin darles ninguna clase de instrucción, realizan un trabajo extremadamente desordenado, con lo cual obtienen pésimos resultados, y así en cada área de la congregación, usando gente inexperta y sin la debida instrucción.
No obstante hemos de saber que cuando Dios emprende una labor con sus hijos, lo hace de forma ordenada, comenzado por marcar el destino específico a donde Él te quiere enviar, la palabra especifica que tú tienes que hablar, el lugar donde te vas a hospedar, la comida que vas a comer hasta la salida de aquel lugar (Lc 10:7-8)Por ejemplo; Suponiendo que el Señor me envía a predicar, Él primeramente me va a indicar cuál es la ciudad a donde debo ir (Rosario de Lerma), luego me mostrara a quien debo ir a predicar (los evangélicos del lugar), luego también me indicará cual será el mensaje que debo predicar (arrepiéntanse que el Señor esta cerca y si no corrigen sus vidas y la alinean con la santidad todos perecerán), luego me indicará que hacer posterior al mensaje (orar con los que recibieron el mensaje), y si se me hace la noche me mostrara cual será el lugar para alojarme (obviamente no será la casa de una prostituta, ni tampoco un motel o la casa de alguien con muy mal testimonio, sino de un creyente piadoso), y si me tengo que quedar en aquella ciudad un par de días me indicara como proceder al respecto (permaneceré en un solo lugar, no estaré primero en una casa, luego en otra de acuerdo a mi conveniencia y comodidad), y así me dará instrucciones hasta que termine de predicar y salga del lugar, y si a alguien no le gusta el mensaje aun también me dará instrucciones de cómo proceder en esas circunstancias.

Las restricciones
Junto con las instrucciones también nos dará ciertas restricciones (prohibiciones) que tendrán que ver más con la conducta personal que con lo espiritual, como por ejemplo;

Mateo 10:9 No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; 10 ni de alforja (bolsa de cuerpo para guardar comida) para el camino, ni de dos túnicasni de calzadoni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.

Marcos 6:8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, 9 sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.

¿Por qué razón Jesús dio estas restricciones a sus discípulos? Ya de tiempos antiguos existía la costumbre de retribuir o recompensar al profeta o varón de Dios luego de una señal o beneficio hecho a favor de la persona (1°Sa 9:7-9, 1°Re 14:3, 2°Re 4:42, 8:8). Un claro ejemplo de ello es la historia de Eliseo y Naamán (2°Re 5:15), quien luego de ser curado de la lepra ofreció un presente a Eliseo al cual rechazó rotundamente. No obstante esa era la costumbre, tal recompensa servía a los profetas para su manutención diaria, pero el problema detrás de esta práctica era que muchos falsos profetas buscaban enriquecerse con ello, habían encontrado detrás del mensaje y favor de Dios un gran beneficio económico para ellos mismos al que no querían renunciar, se había transformado en su fuente de dinero y provecho.
Era evidente que el beneficio que otorgarían los apóstoles a las personas luego del mensaje sería digno de recompensa (sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar muertos, echad fuera demonios). En cierta ocasión luego de que Jesús alimentara a cinco mil personas estas se habían propuesto hacerle rey (Jn 6:15). Evidentemente detrás de estos beneficios las personas entregarían desinteresadamente de sus bienes una dadiva en muestra de gratitud y agradecimiento. Sin embargo el Señor Jesús les prohibió rotundamente a sus discípulos tomar cosa alguna de la mano de ellos (cosa que hoy no sé ve, sino que muchos falsos ministros se enriquecen detrás del mensaje), y esto podría ser por dos razones; primero: tomar dinero y cosas de ellos de seguro conduciría a los apóstoles a la corrupción de sus corazones y los desviaría del objetivo de la misión arrastrándolos a la muerte (1Ti 6:9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores), y segundo; estos beneficios a favor de la gente eran una muestra de la gracia de Dios, la cual ningún hombre podría compensar a Dios con cosas terrenales.
Lo único que les estaba permitido tomar a los apóstoles era solo la comida del día y nada más, ni siquiera podían recibir una bolsa llena de alimentos para los días siguientes, sino tan solo la comida del día como el salario de esa jornada laboral. Por ejemplo; gente que sacaba provecho aun de la comida eran los fariseos, los cuales se aprovechaban de las viudas desconsoladas y devoraban sus casas haciendo como pretexto largas oraciones (Mt 23:14), no obstante Jesús los condenó públicamente.
Estas restricciones siguen vigente hasta el día de la fecha, ningún hombre de Dios debe enriquecerse y sacar algún  tipo de  provecho económico con el evangelio de Cristo. Tampoco tomar ventaja de ningún tipo, ni de excesiva vestimenta ni excesivo alimento (recibiendo donaciones para provecho personal). Porque quien se encarga de solventar y suministrar tanto para la obra como para el obrero es Dios mismo, y si para una determinada misión se precisa de bastante dinero Él lo proveerá, y si se precisa de poca cantidad Él también lo proveerá. Sea mucho o poco Él se encargará de proveer lo justo y lo necesario para su obra. En ocasiones quizás permitirá que se tome lo necesario de mano de las personas, y en otras quizás nada, en ocasiones ordenará que salgamos con las manos vacías y en otras preparados (Lc 22:35-36), pero quien determinará siempre estas cosas será el Señor por medio de su Espíritu (Fil 4:10-20, 2°Co 11:8, 9:8, 1°Co 9:11-15, Hch 20:34, 1°Ti 6:6, He 13:5).

Las herramientas
Aparte de las instrucciones de cómo dar el mensaje y las restricciones de cómo comportarse, el Señor Jesús también dios a sus discípulos otras herramientas tales como “poder y autoridad” para hacer diferentes señales:

Lucas 9:1… les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

Mateo 10:8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

¿Cuál fue el objetivo de estas señales? Estas señales tenían el objeto de acreditar la palabra predicada por los discípulos demostrando con poder del cielo que verdaderamente el reino de los cielos se había a la tierra. Por lo tanto no fue un poder que quedo luego a disposición de ellos, sino fue concedido por Dios solo para esta ocasión, tal como se le concedió a Moisés ciertas señales con el único fin de acreditar delante de sus hermanos que Dios en verdad le había enviado, del mismo modo estos discípulos fueron portadores de señales extraordinarias a fin de acreditar su predicación (Jn 3:2, 4:48, Hch 8:6). A su vez, el poder de sanar enfermos, echar fuera demonios y resucitar muertos manifestaba la libertad que Dios concedía a los arrepentidos, los cuales por causa del pecado habían vivido  durante mucho tiempo oprimidos por estos males consecuencia de sus propios pecados, los cuales por la gracia de Dios ahora les eran imputados (Lc 4:18-19, Hch 10:38).

Marcos 16:20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

Hechos 14:3 Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.

Hebreos 2:3 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Las señales entonces eran circunstanciales y concedidas por Dios para confirmación del mensaje, eran concedidas ocasionalmente y estaban supeditadas a la voluntad de Dios y no a la del hombre. No eran primordiales, no estaban por encima del mensaje, sino acompañaban al mensaje para darle autenticidad. Muy diferente a las religiones de ahora que superponen las engañadoras señales por encima del mensaje para poder captar gente y de esta manera opacan el arrepentimiento (Gran campaña de sanidad y poder de Dios, Gran cruzada de milagros, etc.). De todos modos, estas señales están ausentes en la iglesia de hoy debido a varias razones, las cuales tiene que ver con el enfriamiento de la iglesia y la dureza de los corazones de afuera.

Los Peligros
Aunque hasta aquí toda la tarea encomendada a los discípulos pareciera tener cierto atractivo para el hombre (ir a predicar con poder y autoridad para hacer diferentes milagros), no obstante era una tarea con un alto grado de peligro. No debemos olvidar que Jesús hacia exactamente lo mismo que había encomendado a sus discípulos (predicar y sanar) y no tenia aceptación de las personas sino rechazo, por tanto no habría razón para que los discípulos sean aceptados por las personas.

Mateo 10
16 He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
17 Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán;
18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.
19 Más cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.
20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

De hecho todas las instrucciones que dio el Señor Jesús a sus discípulos abarcan todo el capítulo 10 de Mateo, si leemos el verso 1 del capítulo 11 notaremos que recién allí finaliza todo este encargo. Y analizar todo el capítulo de seguro nos tomara mucho más que una meditación, no obstante debemos aclarar que estas instrucciones fueron también generales para el trabajo ellos realizarían mucho más adelante (el cual se relata en el libro de los hechos), porque vueltos de esta primera misión no sufrieron ningún tipo de persecución ni peligro.
De todos modos, para nosotros no está demás decir que un trabajo espiritual conlleva cierto peligro físico para los obreros – ovejas en medio de lobos, ¡vaya que si es peligroso! – porque anunciar el reino de Dios es proclamar una nueva forma de gobierno en los hombres, es someter a las personas a una nueva autoridad la cual es Cristo el Señor. Es evidente que este mensaje amenazaba a las autoridades del lugar a donde predicaban los apóstoles. Por esta razón y frente a esta clase de peligros el Señor Jesús instruyó a sus discípulos de cómo actuar, les dijo que sean prudentes como serpientes, y esto tenía que ver con que no se expongan directamente al peligro (que no vayan a la confrontación directa), pero también le dijo que sean sencillos como paloma, lo cual tenía que ver con que una vez atrapados no busquen huir del problema (no se desesperen frente al problema). Y además, en cada problema el Señor mediante su Espíritu Santo estaría con ellos, lo cual lo vemos fehacientemente en el libro de los hechos (Hch 6:10, 5:29).
En otras palabras el Señor les dijo a sus discípulos que trabajar para él no es honroso para los hombres, porque el discípulo no es más que su maestro, y si al maestro no trataron bien evidentemente los discípulos no serian digno de un mejor trato: Mateo 10:24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
No obstante el Señor protegería la integridad física de sus hijos: Mateo 10:30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.
También dio instrucciones diciendo que confesaran su Nombre aun en las situaciones más difíciles y comprometedoras, y si alguno le negare en estas circunstancias Él también le negaría en los cielos: Mateo 10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Conclusión
Para terminar diremos que en la viña del Señor el que decide es el Señor (Mr 3:13), por tanto ningún hombre puede entrometerse en las labores espirituales si no ha sido escogido, designado e instruido por el Señor para esa labor. Muchos asumen equivocadamente la comisión que Jesús dio a sus discípulos en Mateo 28:18-20 para ellos mismo, y basados en este texto salen emocionados a querer predicar el evangelio, pero no han sido enviados por Dios, no han sido preparados por Él y no respetan ninguna clase de instrucción, sino que predican a su manera, enseñando su propio testimonio haciendo un trabajo extremadamente desordenado.
Una iglesia debe asumir el trabajo de enviar personas que prediquen el evangelio, pero los tales deben ser personas preparadas y guiadas por Dios para esta labor, no puede ir cualquiera, sino aquellos que han sido preparados y designados por Dios para esta labor. Muchos comedidos se presentaran en el día del Señor diciendo “Señor en tu nombre hicimos esto y también aquello, pero el Señor les dirá; ¿y a ustedes quien los envió, no son mis obreros? Fuera de aquí” (Mt 7:22-23).

Dios siempre ha trabajado de forma ordenada, y a la fecha lo sigue haciendo, participar en las labores espirituales de Dios no es decisión del hombre sino de Dios, con previa preparación e instrucción de por medio para que el trabajado sea eficaz y contundente.

2°Timoeto 2
2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.
6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.

La paz del Señor Jesucristo.-

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